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Escritura creativa de primaria. La expedición a la Antártida.

Hola a todos. Quiero inaugurar el blog de este año con varios trabajos brillantes de alumnos de sexto en una actividad de escritura creativa.

Intento ir cambiando de temática cada vez. En cuanto a prosa, hemos desarrollado estas actividades con trabajos de temática policiaca, espionaje, ciencia ficción, humor, deporte, terror y aventuras.
Tambien hay que mencionar que a la llegada de la primavera lo hacemos con los haikus, que son poesías japonesas de solo tres versos relacionados con la naturaleza.

Hace unas semanas hicimos una expresión escrita llamada ”La expedición a la Antartida” con temática de aventuras.

Quiero colgar aquí seis trabajos de chicos y chicas de sexto que lo han hecho muy bien.

Espero que os gusten tanto como a mi.

Primer relato, escrito por un alumno de 6ºA.

-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Roberto, el jefe de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Eduardo que era el más despistado y que estaba algo alejado revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Husky.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cinco expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros.
Los dos primeros días los pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucía un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta.
Al empezar a preparar el desayuno, Emilio vio que la tienda de campaña de Eduardo estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Eduardo, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistado! – Dijo su compañero Emilio mientras se dirigía a la tienda de Eduardo.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Eduardo no estaba en su tienda.
Todo el mundo se alertó al darse cuenta de aquel suceso y buscaron en la tienda pero solo encontraron su móvil lleno de una sustancia roja misteriosa.
Decidieron seguir esa pista que estaba en la tienda, pero de repente una tormenta de nieve masiva les tragó por completo al segundo. Pero esa nieve no parecía normal, tenía un olor extraño y la textura era también muy rara como si fuera nieve artificial.
Los cuatro se refugiaron juntos en la tienda de Eduardo, pasados unos minutos la tormenta cesó y salieron a investigar la desaparición de Eduardo, pero sus perros huyeron así que tendrían que andar por la fría Antártida. Caminaron en el sentido contrario al de la tormenta cuando Sara encontró un pequeño generador de nieve el cual tenía una huella dactilar que decidieron escanear. Cuando se terminó de escanear, las huellas que había allí pertenecían a una persona llamada Rick Houston el cual es conocido por ser el auténtico creador de la nieve artificial que actualmente está muerto. Rick murió por asesinato y sus últimas palabras fueron: Me vengaré R…
Por lo que Rick no pudo haber puesto ahí el generador.
-Entonces, quien lo puso seguramente uso guantes o alguna cosa para taparse las huellas dactilares- Afirmó Emma mientras preparaba algo de comer.
Después de comer, siguieron con la búsqueda de Eduardo.
Roberto encontró una cueva que decidieron investigar, mientras exploraban la cueva escucharon un rugido extraño y avistaron unos ojos rojos en la oscuridad. Roberto, Emilio, Sara y Emma empezaron a correr para salir de la cueva lo antes posible.
Cuando salieron continuaron con la búsqueda de Eduardo cuando de repente uno de los walkie talkies empezó a emitir un sonido raro que se fue disipando con el tiempo hasta que se escuchó la voz de Eduardo que decía: ayudadme, me han encerrado en…
Cuando la transmisión se cortó, supieron que Eduardo seguía vivo.
Cuando reanudaron su búsqueda, otra tormenta de nieve más masiva y violenta que la anterior se avecinaba. Cada vez la tormenta estaba más cerca cuando Emma les empujó a todos dentro de otra cueva ligeramente más pequeña que la anterior y bastante más fría.

-¡Me estoy congelando!- Exclamó Roberto.
-Yo también- dijo Sara.
-¡Dejad de quejaros!- Gritó Emilio
Entonces, una voz misteriosa dijo: ¡Chicos! Ayudadme, me han encerrado en el fondo de esta cueva. Los cuatro caminaron hasta encontrar a Eduardo con un brazo cortado y chorreando sangre.
En ese momento Emma saca su botiquín de emergencia y le venda a Eduardo lo poco que le queda de brazo. Después Roberto saca un cuchillo y mata a Eduardo.
Emma se fija en los guantes de Roberto y se lo quita rápidamente y examina las huellas dactilares de la parte exterior del guante, que resultan idénticas a las de Rick Houston.
-Tu mataste a Rick y le robaste sus guantes para poner la máquina de nieve artificial sin que nadie se diera cuenta.- dijo Sara.
-Es cierto, pero que vais ha hacer al respecto.- dijo Roberto que estaba lleno de sangre.
En ese momento Emma sacó su navaja multiusos y antes de que se diera cuenta se la clavó a Roberto, quién murió poco después.
Emma, Emilio y Sara llamaron para que fueran a rescatarles.
Fin


Segundo relato, es rito por una alumna de 6ºC.

-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Roberto, el jefe de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Eduardo que era el más despistado y que estaba algo alejado revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Husky.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cincos expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros.
Los dos primeros días los pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucía un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta.
Al empezar a preparar el desayuno, Emilio vio que la tienda de campaña de Eduardo estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Eduardo, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistado! – Dijo su compañero Emilio mientras se dirigía a la tienda de Eduardo.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Eduardo no estaba, enseguida se fue a la tienda de campaña de Roberto pero él ya se había dado cuenta de que Eduardo había desaparecido y Roberto ya había salido a buscarle. Entonces Emilio se apresuró para avisar a los demás.
-¡Chicos! Eduardo a desaparecido y Roberto se fue ha buscarlo y todavía no ha vuelto. – Exclamo Emilio preocupado.
-¡Cómo! Tenemos que encontrarles ya. – Exclamo Adriana muy preocupada.
-La Antártida es muy peligrosa por las tormentas pero hoy se supone q no iba a ver tormenta no hay de que preocuparse. – Dijo Emilia no muy preocupada.
-No nos referimos a eso, Roberto nos dijo que la Antártida no es solo peligrosa por eso, dicen que hay criaturas aterradoras por eso, Roberto no quería alejarse mucho ayer. – Dijo Emilio un poco más tranquilo.
-¿Acaso vosotros os creéis esas historias tontas? – Dijo Emilia entre risas.
-Vale te haremos caso pero si les pasa algo es todo tu culpa. – Dijo Adriana enfadada mientras se iba a desayunar.
Pasaron las horas y Roberto volvió manchado de sangre y sin Eduardo. -¡Que a pasado Roberto! – Exclamo Emilia impresionada.
-No se… estaba buscando a Eduardo y lo vi muy herido en el suelo lo fui a ayudar pero cuando estaba curándole las heridas y una criatura aterradora apareció y yo tuve que salir corriendo – dijo Roberto sin ninguna expresión.
-Mmmm ya bueno iremos a investigar para ver cómo Está Eduardo. – Dijo Emilio sospechando de Roberto.
-Vale, yo me quedaré aquí con Roberto. – Dijo Adriana.
Emilio y Emilia fueron haber donde estaba Eduardo. Caminaban y Caminaban pero nada no le encontraban hasta que…
-¡Emilia! Mira ven, creo que he encontrado algo. – Dijo Emilio.
-¿Que pasa Emilio? – Dijo Emilia.
-Mira es un rastro de sangre – Dijo Emilio Sorprendido
Los dos, tanto Emilia, como Emilio, siguieron el rastro de sangre y por fin encontraron a Eduardo.

Los dos se alegraron pero la alegría se esfumó de sus rostros cuando vieron que Eduardo su amigo estaba tirado en el suelo muerto.
-Esta muerto… – Dijo Emilia con tristeza.
-¡Que! No, no no puede ser. Era mi mejor amigo era un poco despistado pero lo era. – Dijo Emilio con tristeza
-Bueno al menos lo llevaremos al campamento y lo enterraremos allí… – Dijo Emilia -Si, será lo mejor… – Dijo Emilio con tristeza
Los dos se dirigieron con Roberto y Adriana, pero cuando llegaran allí les esperaría una sorpresa grande y sorprendente pero no agradable ni mucho menos bonita.
-Ya estamos aquí Rober- ¿Que le ha pasado ha Adriana? – Dijo Emilio Asustado.
-Tú le mataste verdad, tu mataste a Eduardo y ahora has matado a Adriana… – Dijo Emilio enfadado.
-Si, es cierto yo los maté a los dos. – Dijo Roberto.
-Si el los mato como yo te voy a matar a ti. – Dijo Emilia
Emilio corrió todo lo que pudo, corrió durante días, pero como no tenía ni agua ni comida murió deshidratado. Pero justo antes de morir se dio cuenta de que Roberto se inventó esas historias para no ir muy lejos del campamento y así poder matarnos a todos. También, se dio cuenta de que Eduardo por muy despistado que fuese se había enterado de que Roberto quería matarnos, junto a Emilia su cómplice por eso fue el primero en morir. Triste y débil cerró los ojos… y murió.
FIN.

Tercer relato, de un alumno de 6ºA, que ha dividido el relato en tres capítulos.

Capítulo 1
-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Roberto, el jefe de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Eduardo que era el más despistado y que estaba algo alejado revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Huskie.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cincos expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros. Las dos primeros días las pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucia un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta. Al empezar a preparar el desayuno, Emilio vio que la tienda de campaña de Eduardo estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Eduardo, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistado! – Dijo su compañero Emilio mientras se dirigía a la tienda de Eduardo.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Eduardo no estaba…
Vivo. Los Huskie se lo comieron porque a Eduardo no les dio de comer durante 2 días y los aullidos de los alrededores de la montaña hizo que se lo comieran. Los Huskie se giraron a Emilio para apartarlo de su comida, y Emilio salió chillando de la tienda de Eduardo despavorido. Los demás chicos salieron a ver que pasaba, y se encontraron a Emilio con una cara horrorizada. -¿Emilio, Emilio, que sucede? ¿A qué viene esa cara?- Preguntó Roberto-
-¡Los Huskies de Eduardo se han comido vivo a Eduardo!- Contestó Emilio-
Roberto no se lo creía, porque pensó que Emilio se habría despertado con una pesadilla igual que otra… pero cuando llegó a la tienda de Eduardo…
-¡Dios mío!- Mientras Roberto también se horrorizaba, Emilio sacó su navaja e intentó apuñalar a los Huskie, a uno si le consiguió matar, pero el otro escapó malherido.
Capítulo 2
-Tenías razón Emilio… pobre muchacho, nunca espabilaba…-
Lucas y Salemón, que son los otros dos muchachos de la expedición, se levantaron tras la horrible escena, y se acercaron a la tienda de Eduardo y se encontraron con lo sucedido.
-Que es lo que suce… Hay Dios…- Dijo Lucas-
Todos sabían que no había que dejarle dormir solo. Y continuaron la expedición.
Llegaron a una casa con una mini caravana, la que parecía no estar abandonada. Los cuatro muchachos cogieron sus pistolas para osos que llevaban cloroformo para noquear a cualquiera que sea disparado con ella. Entraron y se encontraron don un laboratorio de Metanfetamina y Cocaína. Y en otro cuarto se encontraron con un porrón de Marijuana.
Los chicos tomaron allí un descanso para aliviar el miedo. Pero a la vez estaban nerviosos si se encontraban a la gente que vivía allí. Estuvieron hablando sobre la expedición y que deberían abortarla. Saliendo de la casa, entraron los dueños con dos rifles de caza con ciervos muertos para desayunar. Nuestros protagonistas, se escondieron cada uno a una esquina de la casa, Roberto, el líder, se escondió tras la puerta de la entrada para atacar primero. Salemón, tras un armario. Lucas, debajo de la mesa. Y Emilio, al otro lado de la puerta para atacar junto a su jefe, Roberto.
Los dos desconocidos cocineros de droga, entraron por la puerta y nada más abrirla, vieron a Lucas debajo de la mesa y le apuntaron con el rifle apunto de apretar el gatillo para que nuestros dos héroes, Roberto y Emilio les atacaran a puñetazos y se liara un tiroteo en aquella casita. -¡CORRE EMILIO, HAY QUE ATRINCHERARNOS!- Chilla Roberto
LOS DOS CORREN HACIA DONDE ESTÁ LUCAS PARA TIRAR LA MESA Y HACER UNA TRINCHERA.
Cogen sus armas para atacar y ¡disparan a Roberto!
-Emilio, si no salgo de esta, tú serás el encargado en dirigir el equipo. Serás el capitán- Dice con dolor Roberto-
-Pero señor, YO NO PUEDO ENCARGARME DE LOS MUCHACHOS- añade Emilio-
Roberto coge una escopeta que tenían atrás y se lanza hacia los enemigos y les dispara 3 veces, pero Roberto se llevó 8 disparos al pecho. -NOOOOOOOOOOOOOO- GRITAN TODOS-

Capítulo 3
Los 3 chicos salen de la casita toda agujereada y se encuentran con unos lobos aullando. Como es de esperar, salen los 3 corriendo hacia las tiendas de campaña para recoger todo y llamar a un helicóptero a que les recoja.
-¡Tardaremos toda la noche en llegar, podéis aguantar!- Dicen en la radio-
-Como puede ser!- dicen todos
Aguantaron toda la noche gracias a los rifles de los desconocidos y llegó el helicóptero a por ellos la mañana siguiente.
Ha sido un terror para los muchachos.
Fin.

A continuación vienen tres relatos de chicas de sexto A:

-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Roberto, el jefe de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Eduardo que era el más despistado y que estaba algo alejado revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Huskie.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cincos expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros. Los dos primeros días las pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucia un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta. Al empezar a preparar el desayuno, Emilio vio que la tienda de campaña de Eduardo estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Eduardo, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistado! – Dijo su compañero Emilio mientras se dirigía a la tienda de Eduardo.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Eduardo no estaba….
Emilio fue corriendo a decírselo a Roberto.
-¡Roberto! Eduardo no está en su tienda.- Dijo Emilio.
-como no va a estar, hombre ¿estás seguro de que has mirado bien?- Respondió Roberto
-Si, de verdad ¡hay mucha nieve en su tienda!- Dijo Emilio preocupado
-¡No puede ser! Le necesitamos para esto, tendremos que llamar a emergencias.- Respondió Roberto preocupado.
Roberto estaba llamando con su teléfono móvil a emergencias, pero no había cobertura.
-Oh no, ¡Emilio no tenemos cobertura!- Dijo Roberto.
Con los gritos, se despertó Ana, la enfermera del grupo.
-¿Que pasa chicos?- dijo Ana.
-¡Eduardo no está!- Respondió Roberto muy alterado.
-¡No puede ser! ¿Que le ha pasado?- Preguntó Ana
Cuando Despertó el otro integrante del grupo, Alberto. Le contaron todo y estuvieron un buen rato buscando por la zona.
Ya era muy tarde, y no les iba a dar tiempo a llegar a la siguiente zona de acampada que habían acordado. Claramente no pueden ir por la noche, porque es muy peligroso.
Emilio, al que solo le importa el dinero les dijo a los integrantes:
-A nosotros nos pagan por esto, tenemos que hacerlo antes de que se acaben las tres semanas- -Emilio, ¿En serio solo te importa eso?-
Dijo Ana, muy defraudada.
Todos los integrantes se quedaron callados mientras Ana y Emilio se miraban a los ojos.
Ana y Emilio se pusieron a discutir, gritándose muy enfadados.
-¡Chicos parad ya!- Dijo Roberto.
-Al final Emilio tiene un poco de razón, llevamos mucho tiempo buscándole y hay que terminar la expedición. No por dinero, si no porque antes de que se acabe el tiempo hay que terminarla, y hemos perdido ya dos días enteros.- Dijo Eduardo para intentar calmar la situación
-Está bien… Seguiremos con la expedición, sin un integrante.- Respondió Ana
-Si pero hoy ya vamos a dormir, no podemos salir ahora, se nos hará de noche y es peligroso.- Dijo Alberto.
-Si, será mejor que durmamos…- Respondió Ana
Al día siguiente, cuando despertaron, se pusieron en marcha. Todos muy dolidos comenzaron la expedición. Iban caminando por los fríos caminos marcados, que tenían para no perderse.
Pero no se percataron de algo, Eduardo había desaparecido pero sus pertenencias también, lo que significaba que el las había cogido.
Alberto se dio cuenta rápidamente y les dijo a los integrantes
-Chicos una cosa, si las cosas de Eduardo no están, significa que el se las ha llevado-
-Es verdad- Respondieron todos.
-Sigo preguntadome que le habrá pasado- Dijo Roberto
-Todos nos preguntamos eso- Respondió Ana
Mientras tanto, Emilio seguía callado.
Unas horas después todos seguían pensando en ello, menos Emilio el que solo estaba preguntando cuánto quedaba.
-Chicos creo que hemos llegado al destino, pero ¿que es eso?- Dijo Alberto
Todos se quedaron mirando aquella escena, donde un monstruo lleno de trozos de hielo, que parecían cristales, estaba devorando a Eduardo. Todos salieron corriendo cuando Roberto tropezó. Alberto y Ana intentaron ayudarle, pero no pudieron.
Emilio iba muy rápido pero no se dio cuenta de que había un acantilado, y se cayó.

Iba todo fatal y cuando estaban corriendo Ana y Alberto, el monstruo los atacó por detrás y los devoró…

Otro más:

-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Roberto, el jefe de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Eduardo que era el más despistado y que estaba algo alejado revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Huskie.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cincos expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros. Las dos primeros días las pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucia un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta. Al empezar a preparar el desayuno, Emilio vio que la tienda de campaña de Eduardo estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Eduardo, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistado! – Dijo su compañero Emilio mientras se dirigía a la tienda de Eduardo.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Eduardo no estaba….
Le buscó por segundos, minutos, horas… No le encontraba, y se empezó a preocupar de verdad. -¡Chicos! ¿Habéis visto a Edu? – Dijo Emilio.
-¿No era que seguía dormido? – Dijo Samantha, sin saber que pasaba.
-Eso pensaba yo, pero ni rastro hay en su tienda. – Dijo Emilio.
-¿Qué pasa? – Llegó Roberto con cara de pozos amigos.
-No encontramos a Eduardo, y no sabemos qué hacer. – Dijo Millie
-Vamos a buscar a Eduardo, la expedición queda cerrada hasta que encontremos a Eduardo. – Ordenó Roberto después de pensar.
La búsqueda comenzó al instante. Llamaron a central y consiguieron más gente para buscar e investigar que había sucedido.
-Haber, nos dividiremos en 4 grupos de 5 personas. Millie, Samantha, Ainhoa, Eddie y Richie, sois el primer grupo y os dirigiréis al norte. – Dijo Roberto
-¿Con Eddie? ¿En serio?- Dijo Richie
-Cállate Richie. – Dijo Eddie mirando a Richie.
-Emilio, Daniel, Ben, Billy y Dan. Vosotros sois el segundo grupo e iréis al sur. Alejandra, Martín, Lucas, Anastasia y Lara, vosotros sois el tercer grupo e iréis al este. Laura, Amanda, José, Oscar y Mario, sois el cuarto y último grupo e iréis al oeste – Dijo Roberto.
Después de formar grupos y dispersarse, empezaron a buscar sin descanso. Varios días después, se volvieron a reunir todos sin aún pistas de Eduardo.
-¿Nadie tiene pistas de nada? – Dijo Roberto.
-Si, nosotros tenemos una, pero creemos que es insignificante. – Dijo Samantha
-¿Cuál es? – Preguntaron a la vez Billy y Dan.
-Fuimos donde nos pediste, y encontramos una cueva con huellas la cual decidimos investigar. Encontramos palos y marcas en las paredes, parecían garras, pero no estamos seguros. – Explicó Eddie.
-¿Aún sabéis donde está la cueva? – Preguntó Amanda
-Si, decidimos hacer unas marcas las cuales indicarían el camino. – Respondió Millie
-Perfecto. Mañana nos trasladáremos a la cueva. – Anunció Roberto.
A media noche, Emilio escuchó un ruido y decidió seguir el sonido. Permaneció caminando unos 30 minutos, hasta dar con dicha persona la cual reproducía ese ruido. Se acercó a esa persona, y cuando la tenía en frente, quedó congelado. Era un ser, de pelaje largo y grisáceo, con una grande boca que contenía grandes y afilados dientes. El ser medía como mucho 3,09 metros, tenía unas grandes manos de las que unas enormes garras surgían. Emilio no pudo reaccionar, hasta que simplemente, se desvaneció…
-¡Jefe, jefe! – Exclamaba Mario con inquietud mientras sacudía a Roberto. -¿Que sucede? – Dijo Roberto con los ojos entre abiertos.
-¡Emilio! ¡No está! – Dijo Dan.
-¿Que Emilio qué? – Saltó Roberto de la cama.

-¡Todos arriba! ¡Comienza una búsqueda en condiciones! – Gritó Roberto mientras daba palmadas para levantar a su equipo.
-Jefe, deberíamos ir a buscar a la cueva. – Sugirió Martín.
-Es lo que haremos, no te preocupes. – Respondió Roberto.
Pasaron las horas, y al fin llegaron a su destino. La cueva en la cual había una pequeña pista de lo que podría haber sucedido. Caminaron con sus linternas alumbrando el camino, hasta que llegó el momento en el que se tuvieron que separar.
-Tenemos que separarnos…- Dijo Eddie con miedo
-Pero Eddie, ¿tú estás bien? ¿No ves pelis de miedo? Siempre se separan y todos mueren, me niego a separarnos. – Dijo Richie.
-Callaos. – Dijo Roberto molesto – Vamos todos por el mismo camino, y chitón.
Al adentrarse, cada vez el color azul transparente que tenía la cueva naturalmente, se transformaba en rojo sangre desagradable, lo que hacía que nuestro grupo se inquietase. Llegaron al hogar de aquella persona, más bien monstruo. El monstruo giró su cabeza y reaccionó al instante, fijó su mirada en Eddie y se lanzó a por él. El monstruo empezó a arañarlo y morderlo sin descanso. Consiguieron apartarlo de Eddie y matarlo, pero Eddie aún seguía dolido. -¡Eddie! Eddie, Eddie, vamos tío contesta. – Repetía Richie.
-Richie, no creo poder seguir adelante. – susurraba Eddie con la mirada apagada.
-Venga colega, seguro que sí. – Intentaba animar Richie.
-No Richie, no. Moriré poco tiempo después de salir de la cueva. – Miraba Eddie a Richie. – Richie, hazme un favor
-¿Si? – tartamudeaba Richie mientras que sus ojos se encharcaban.
-Dile a mi madre que la quiero. – Fueron sus últimas palabras.
Los exploradores volvieron cada uno a sus casas a intentar olvidar lo sucedido, pero creo que esta aventura será imposible de olvidar.
FIN

Y por ultimo, pero no por eso ni mejor ni peor que los demas.

-¿Habéis revisado ya todo el equipo, chicos? – Dijo Sandra, la jefa de la expedición.
Todos contestaron que sí, menos Ainara que era la más despistada y que estaba algo alejada revisando las correas de su trineo y los arneses de los perros Husky.
Media hora después, a las siete de la mañana se pusieron en camino los cincos expedicionarios cada uno en su trineo tirado por cuatro perros. Los dos primeros días los pasaron sin ninguna dificultad, el cielo estaba claro, no hacia viento y lucia un tenue sol, lo que hacía más fácil la ruta. Al día siguiente, al empezar a preparar el desayuno, Alex vio que la tienda de campaña de Ainara estaba abierta y había entrado bastante nieve.
-Ainara, se te ha metido nieve en la tienda y ni te has enterado. ¡Serás despistada! – Dijo su compañero Alex mientras se dirigía a la tienda de Ainara.
Su cara cambió de expresión cuando vio que Ainara no estaba….
Empezó a buscarla por todas partes. Mientras, Sandra estaba en su tienda de campaña, cuando empezó a escuchar ruidos, ruidos muy fuertes, se alteró mucho y empezó a gritar, -¡¿Ainara eres tú?!
Alex la escuchó y enseguida corrió a la tienda de Sandra. Al llegar preguntó que si Ainara estaba ahí, pero Sandra le dijo que lo único que había escuchado eran unos ruidos muy fuertes, y no sabía nada de Ainara.
Sandra vio uno de los mapas que llevaban tirado en el suelo ¡era el de Ainara!. Alex, empezó a recoger sus cosas y le dijo a Sandra, que también lo hiciera.
-¡Mira!, mira las marcas … Alex se dio cuenta de que el mapa de Ainara estaba rajado por lo que parecían las garras de algún animal.
-¡Seguramente la ha atacado alguna fiera!, -Tenemos que ayudarla -dijo Alex. Sandra le afirmó con la cabeza mientras escuchaba ruidos a lo lejos. Decidieron coger los trineos e investigar mientras el resto de la expedición permanecería en las tiendas por si Ainara regresaba.
Iban a toda prisa , los huskys parecía que volaban por encima de la nieve y Sandra y Alex cada vez estaban más preocupados. De pronto les sorprendió una tormenta. Nevaba con muchísima fuerza y casi no alcanzaban a ver uno el trineo del otro. En un segundo se escuchó un gemido, eran dos de los huskys ,su arnés se había soltado del trineo de Sandra y salieron corriendo en otra dirección.
-¡Max, Byron deteneros !- gritaba Sandra a sus perros , pero éstos no obedecían. Alex se dió cuenta y decidió ir en busca de los huskys, no podían perderlos sino el trineo de Sandra no avanzaría.
Sandra se quedó parada en mitad de la tormenta y decidió esperar a que Alex regresara aunque no tenía muchas esperanzas de volver a recuperar a sus perros.
Alex seguío el rastro de los huskys, hasta que desaparecieron las huellas en lo que parecía un agujero enorme en mitad de la nieve. Se bajó del trineo y decidió inspeccionarlo.
Efectivamente allí se encontraban los perros, en una especie de cueva cavada en la nieve. Cuando se dirigió hacia ellos , no podía creer lo que veía ¡era Ainara!, estaba tirada en suelo y la ropa llena de sangre. Los perros habían seguido su rastro. Intentó despertarla y ésta tardó un poco en reaccionar pero finalmente abrió los ojos y se alegró de verle.
-¿Ainara estás bien?¿Qué te ha pasado?-preguntó Alex.
-Escuche ruidos muy fuertes cuando estábamos en las tiendas de campaña, salí fuera para ver qué sucedía y un gran oso polar me golpeó en la cabeza.-contestó Ainara.
En ese momento, decidieron irse rápidamente para reunirse con Sandra, que se había quedado atrapada en mitad de la tormenta.
Finalmente, los tres estaban juntos. Engancharon de nuevo los arneses de los huskys al trineo de Sandra y decidieron volver. Cuando llegaron se llevaron una sorpresa, dos pequeñas crías de oso polar asomaban la cabecita por una de las tiendas. Parecían hambrientas por lo que seguramente la madre fue la que atacó a Ainara para alimentarlas.
En ese momento y sin dudarlo decidieron acabar su expedición y poner rumbo a casa ya que si permanecían allí un segundo más corrían un gran peligro.

FIN.

Espero que hayais disfrutado con la lectura. Nos vemos en la biblioteca.

Escritura creativa en primaria. El robot.

Hola a todos. Recientemente hemos terminado una sesión de escritura creativa para los cursos de tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria, que estaba encuadrada en nuestro proyecto de robots.

Los niños y niñas han sabido en su gran mayoría desarrollar historias bastante bien claras y definidas, dejando claro lo aprendido durante el proyecto.

Os pongo unas cuantas de alumnos de quinto de primaria, donde hemos hecho especial hincapié en el buen desarrollo y estructura de los textos, con el empleo correcto de los signos de puntuación, que hacen que el lector pueda tener una lectura amena y entretenida.

Aquí os dejo unas cuantas que me han gustado mucho. Espero que a vosotros también.

 Corría el año 2121, la humanidad estaba de lleno en el siglo XXII, al que habían llamado el siglo de los Robots. Muchas compañías comercializaban robots con cuerpo de humano para múltiples funciones tanto en las casas como en las industrias, pero la más grande y avanzada era Robot Star, con sede en Australia. Habían desarrollado una serie de robots con inteligencia muy avanzada, pero siempre bajo las bases de la robótica, en la que ningún robot podía hacer nada en contra de su amo humano.

Dhaia, dueña de la empresa se había quedado para el el primer modelo de pruebas, llamado Malcolm. Era un robot de compañía, encargado de las tareas de la casa y de ayudar en los estudios a sus dos hijos.

Una noche se desconectó como siempre a las 00:00 para la recarga, pero sucedió un imprevisto. Malcolm se actualizó por error con datos de otro robot, quizá siendo víctima de un hacker o algún antiguo ingeniero trabajador descontento.

Cuando despertó a las 07:00 su mirada virtual era distinta… Dhaia despertó como cada mañana. Haciendo el desayuno, vistiéndose, y tele trabajando un poco. Malcolm estaba haciendo sus tareas como siempre, Dhaia lo veía un tanto raro, pero no le dio importancia.

Cuando llevó a sus hijos al colegio, notó algo que la perseguía en el coche. Miro hacia atrás para verlo, pero solo vio una pequeña luz roja esconderse rápidamente.

-chicos, bajad del coche. Hay mucho atasco y no os puedo acompañar a la puerta-

-pero mamá, si no hay casi nadie.- respondió su hijo Xoan.

-tengo que ir al banco- dijo Dhaia agitada. Sus hijos la miraron raro, pero llegaban tarde así que

les dio igual, y se fueron al colegio. Cuando Dhaia llegó a su casa, revisó y revisó el coche, pero no vio nada. Dhaia se giró para irse del garaje, y en la puerta vio de nuevo la luz, pero con una sonrisa que la acompañaba. Como siempre la luz se escondió rápidamente.

-Malcom, revisa la casa y si ves una luz roja, avísame- dijo Dhaia.

-¿Malcolm? ¿Que hacías en la puerta del garaje?- pregunto Dhaia al ver que estaba ahí parado. -Eh… Uhm, estoy ehh… ¡Si ya se! Sacándole brillo al mango de la puerta!- Respondió el robot. – Está bien, supongo… bueno, ¿me has oído?- pregunto Dhaia

– si, si ¿que revise la casa verdad?- pregunto el robot. Dhaia asintió con la cabeza.

A lo largo del día Dhaia, siguió viendo la luz roja. Cuando la noche cayó, Dhaia preparó la cena y

acostó a sus hijos a la cama. Bajo de nuevo mientras Malcolm recogía, ya que necesitaba algunos papeles de la empresa, ella los había dejado en su mesa del hall. Pero no los encontraba, iba en camino a preguntarle a Malcolm, si el había visto sus papeles. Cuando estaba llegando, escuchaba a Malcolm hablando. Se quedó asustada, pero decidió espiarle. ¡Sorpresa! Malcolm tenia en la mano sus papeles, mientras que en la otra sostenía un teléfono.

-Si, señor. Aquí pone: modelo 3576. Hay que mejorarlo poniéndole recetas de comida- dijo Malcolm hacia el teléfono. Dhaia ya sabía lo que estaba pasando, Aquella luz roja era Malcolm espiándola para sacar información sobre robot star y dársela a la competencia, la empresa robot- odo. Dhaia tenia un plan, iba a hacerlo todo mal, y luego darle información mala a Malcolm, aún así trabajando bien cuando Malcolm no la veía.

Su empresa ascendía más y más, mientras que robot-odo bajaba sus acciones y la gente ponía malas reseñas.

Al cabo de unos meses, Malcom no entendía nada, solo estaba leyendo lo que ponía en los papeles de Dhaia.

Un día cualquiera, Dhaia se armó de valor y cuando la estaban entrevistando, expuso a Malcom y a Robot-odo. Con audios que había grabado cada noche. Robot-odo y Malcom fueron arrestados. Dhaia y la empresa robot star, están felices.

Siguiente Texto.

 Corría el año 2121, la humanidad estaba de lleno en el siglo XXII, al que habían llamado el siglo de los Robots. Muchas compañías comercializaban robots con cuerpo de humano para múltiples funciones tanto en las casas como en las industrias, pero la más grande y avanzada era Robot Star, con sede en Australia. Habían desarrollado una serie de robots con inteligencia muy avanzada, pero siempre bajo las bases de la robótica, en la que ningún robot podía hacer nada en contra de su amo humano.

Bruce Harris, dueño de la empresa se había quedado para el primer modelo de pruebas, llamado Malcolm. Era un robot de compañía, encargado de las tareas de la casa y de ayudar en los estudios a sus tres hijos.

Una noche se desconectó como siempre a las 00:00 para la recarga, pero sucedió un imprevisto. Malcolm se actualizó por error con datos de otro robot, quizá siendo víctima de un hacker o algún antiguo ingeniero trabajador descontento.

Cuando despertó a las 07:00 su mirada virtual era distinta, tenía los ojos un tanto rojos. Siguió con el día como si nada. Estaba pasando la aspiradora cuando de repente empezó a pegar a la aspiradora, se quedo muy confundido ya que el no quería estropear la aspiradora pero su cuerpo como que le obligaba. Estaba bastante preocupado.

Después de un tiempo pasó algo muy extraño para los niños. Empezaron a hacer los deberes con la supuesta ayuda del robot. Empezaron a hacer los deberes tranquilamente los niños no se dieron cuenta de que el robot tenía los ojos rojos hasta que de repente el robot empezó a romper las hojas del cuaderno uno de los niños llamado Nacho se escondió en el armario, la niña que se llamaba Laura fue corriendo a por el móvil a grabar todo para que les creyeran y el último niño pero no menos importante se llamaba Mario el cual no estaba en casa ya que no le gustaba estudiar y el robot no se dio cuenta ya que no estaba como siempre. De repente por la puerta entraron los padres al escuchar los gritos fueron arriba corriendo y rápidamente llamó a la compañía robótica. Pero antes desconectó a Malcolm.

-¿Buenos días, sois la compañía robótica Robot Star? Pregunto el padre apurado.

-Si, exactamente ¿Algún problema? Respondió la amable señora.

-Si, bueno verás somos la familia que tenía de prueba a Malcolm y no sabemos que le pasa pero mientras que ayudaba a los niños con los deberes empezó a comportarse de una manera muy extraña. Empezó a arrancar las hojas del cuaderno rápidamente hasta que le desconectamos. Tenemos en un vídeo grabado todo lo que ha pasado ¿Nos puede dar un número telefónico? Se los mandaremos todo.

-Si, escriban a el número 698 515 428 y ahí intentaremos ver el fallo y arreglarlo.

Terminaron la llamada y se pusieron a intentar arreglar los apuntes y los deberes.

Bajaron las escaleras tranquilamente para coger algo de picar y vieron a ¡¿Malcolm andando por ahí?! Decidieron subir arriba corriendo y buscar algo de información para ver cómo podrían conseguir deshackear a Malcolm, pero mientras que buscaban l llego un mensaje de la compañía telefónica decía: “Si le mandáis up un mensaje a Malcolm diciendo tres veces Vete ya el hacker se irá” Les pareció muy raro pero hicieron lo que dijo solo hubo un pequeño problema mientras que escribían las palabras se modificaban por arte de magia y se borraba todo cada cinco segundos. Entonces tuvieron una idea fueron a casa del vecino y le pidio el móvil para escribir a Malcolm. Salieron victoriosos Malcolm estaba deshackeado por fin. No vendieron más Malcolms por si pasaba lo mismo.

FIN

Tercer y último texto.

 Corría el año 2121, la humanidad estaba de lleno en el siglo XXII, al que habían llamado el siglo de los Robots. Muchas compañías comercializaban robots con cuerpo de humano para múltiples funciones tanto en las casas como en las industrias, pero la más grande y avanzada era Robot Star, con sede en Australia. Habían desarrollado una serie de robots con inteligencia muy avanzada, pero siempre bajo las bases de la robótica, en la que ningún robot podía hacer nada en contra de su amo humano.

Bruce Harris, dueño de la empresa se había quedado para el el primer modelo de pruebas, llamado Malcolm. Era un robot de compañía, encargado de las tareas de la casa y de ayudar en los estudios a sus dos hijos.

Una noche se desconectó como siempre a las 00:00 para la recarga, pero sucedió un imprevisto. Malcolm se actualizó por error con datos de otro robot, quizá siendo víctima de un hacker o algún antiguo ingeniero trabajador descontento.

Cuando despertó a las 07:00 su mirada virtual era distinta…

Todos estaban dormidos aún y Malcolm fue a despertarlos. Los niños, Marcos y Alicia, notaron la extraña mirada de Malcolm. Aún así no le dieron importancia al asunto, pues pensaron que era una actualización. Sus padres no se dieron cuenta, así que no se tocó el tema en ningún momento.

Marcos, al llegar al colegio, estuvo hablando con su mejor amigo Adrián.

-Tío, mi robot está rarísimo- Dijo Marcos. -El mío igual- Le respondió Adrián.

Los dos mantenieron un silencio incómodo, hasta que llegaron las novias de Marcos y Adrián, Sara y Amaris y los saludaron.

-¡Hola chicos! ¿Qué tal?- Dijeron, cada una abrazando a su novio. -Bien chicas, ¿y vosotras?- Dijo Adrián.

-Bien, oye, ¿vuestros robots están raros? La mía si.- Dijo Sara -Los nuestros igual, está todo rarísimo.- Dijo Marcos

-Ya ves…-Dijo Amaris

Todos se miraron extrañados. Pasaron las horas y los 3 se dieron cuenta que a todos sus compañeros les había pasado lo mismo, sus robots estaban raros y nadie sabía que pasaba. Cuando Marcos llegó a su casa, sus padres no respondían. Entró con su hermana pequeña Alicia a la casa, y escuchó una extraña canción en un idioma desconocido. “¿Mamá, papá?”- Repetía Alicia, a unos segundos de romper a llorar, “No te preocupes, seguro están bien”- le dijo Marcos, intentando calmar a su hermana. Al instante, Alicia y Marcos contemplaron como Malcolm había asesinado brutalmente a sus padres. El pánico y la tristeza estaban devorando a Marcos paso a paso, Alicia lo único que hacía era llorar desconsoladamente.

La policía llegó horas más tarde y nada más llegar cubrieron los cadaveres de los padres. Marcos, estaba llamando a sus familiares para que cuidasen a Alicia, ella iba a ir a vivir a Málaga con sus tíos debido a que Marcos había decidido vivir solo. Pasaron los días y Marcos no iba al instituto, solo se dedicaba a informarse, buscar y encontrar, informarse, buscar y encontrar… “Tía, ¿tu crees que Marcos está bien, me está preocupando”- le decía Sara a Amaris. “No sé, pero seguramente Adrián sepa”.

Las dos fueron a preguntar a Adrián y nadie sabía nada de nuestro protagonista.

Pasaron 2 semanas y Marcos seguía encerrado, Alicia viviendo con sus tíos y Adrián, Amaris y Sara preocupados por Marcos. Un día, específicamente el 02/11/2121, en las noticias se anunció una noticia la cual nadie quería escuchar.

-“Hace unos meses, la familia Wheeler no tuvo la mejor suerte. Hoy, la policía nos anuncia que han habido 89 casos más, refúgiense de los Robots, se están poniendo en nuestra contra. Tengan cuidado ciudadanos, esto puede ser una guerra mundial.”-Anunciaron con miedo.

 Todo el mundo estaba alerta, hasta que esa misma noche, se transmitió en las noticias una noticia de última hora. “El ataque ha empezado”- Anunció el reportero, de seguido, se apagaron todos los electrodomésticos del mundo, bueno un apagón permanente. La gente no sobrevivía contra los robots, ellos estaban tomando el control de el mundo y nadie podía hacer nada. Lo único que había en las noticias eran muertes de gente inocente a la cuál sus robots se relevaban contra ellos.

Pasó 1 año, 01/01/2122. Amaris, Sara, Adrian y Marcos se habían reunido. “No me queda nada, mi familia ha muerto a manos de los robots.”- Dijeron Sara, Adrián y Amaris.

Quedaron que ellos vivirían ahí, los 4, para ayudarse.

Pasó un tiempo, 09/06/2122. Los 4, conjunto a 800 más personas, eran los únicos en el mundo.

“Hay que hacer algo, esto se está descontrolando.”- Dijo Amaris.

Todos estaban de acuerdo, entonces, ahí empezó el plan llamado “The mata-robots plan”.

“Vale, hay que ver que podemos hacer, podemos… Hacernos armas, armas mortales para los robots. Creo que deberíamos defendernos mediante armas, sería súper peligroso que los atacásemos con las manos.”- Opinó Adrián.

“Opino lo mismo, no queremos morir así que mejor preparemos armas.”- Dijo Amaris.

Todos estaban de acuerdo, The mata-robots plan había comenzado y nadie iba a impedir que parase. Ellos montaron armas, escudos, reservas de comida y mucho más.

Pasaron las semanas y habían arrasado a todos los robots, quedaba el jefe. Estaban en la “guarida secreta” de Malcolm, el jefe de la revolución.

“Malcolm, acaba con esto.”- Dijo Sara.

“Ja, ja, ja, buen chiste.”- Le respondió Malcolm.

“Deja este mundo ya, ¿no crees que es suficiente?”- Le dijo Marcos. “Es eso, o matar a tu hermanita Alicia.”- Le dijo Malcolm

De ahí, salió Alicia asustada. Marcos se tiro a él y lo mató.

Rescató a Alicia y la paz en el mundo volvió. Marcos, Adrián, Sara y Amaris quedaron como héroes de por vida.

FIN

Espero que os hayan gustado. Saludos y nos vemos en septiembre con las pilas bien cargadas.

Alberto.

Manualidad en primaria. El pasaporte de lecturas de verano.

Hola a todos. Cuando el curso está a punto de finalizar me gusta realizar una manualidad que a los niños les encanta. Se trata de la confección de su propio pasaporte de lecturas para el verano. Se trata de una hoja o cartulina donde los niños pueden ir incorporando el título de sus libros, cuentos, cómics, etc que van leyendo, a modo de viajes.

Aquí os pongo dos pasaportes confeccionados por mi y algunos ejemplos de pasaportes de alumnos. Espero que os gusten.

Ahora sólo queda llevarnos el pasaporte lector en la maleta y traerlo de vuelta en septiembre cargado de viajes por maravillosos lugares imaginarios.

Saludos. Alberto.

Ganadores y finalistas del IV certamen literario Vegasur.

Desde el Departamento de Lenguas hemos celebrado el IV Certamen Literario Vegasur. Os dejamos por aquí los finalistas y ganadores de las dos categorías, para que podáis leer sus poemas una y otra vez, ¡MERECEN LA PENA! Enhorabuena a todos los finalistas y participantes por poner su granito de arena en este Certamen anual.

CATEGORÍA: 1º y 2º de ESO:
E.M. 1ºA ESO (Ganadora)
M.G. 2ºA ESO (Primera finalista)
D.R. 1ºA ESO
C.R. 2ºA ESO


CATEGORÍA: 3º, 4º y 1º de Bachillerato
A.C. 3ºA (Ganadora)
S.R 3ºB
L. B. 4ºB
C. H. 1ºA BACHILLERATO (Primera finalista).

Os colgamos fotos de los premiados. Espero que os gusten.

Un saludo y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

Bingo literario para segundo de primaria.

Hola a todos. Durante estos días estamos potenciando la expresión escrita de los más pequeños de primaria.

En el caso de los alumnos de segundo de primaria, lo hemos hecho a través de un bingo literario. Les damos a los niños un cartón con personajes de cuento, los cuales tendrán que ser incorporados al cuento inventado. Cada vez que usamos un personaje nuevo, lo tachamos hasta completar todos los personajes y finalizar el cuento.

Los personajes que hemos incluido son:

  • El lobo (puede ser bueno o malo, a elección del autor).
  • Mudito y Gruñón.
  • Garbancito.
  • Hada Primavera.
  • Campanilla.
  • Un dragón (Bueno o malo).
  • Batman.
  • Simbad el Marino.
  • La Ratita Presumida.
  • Ariel.

Casi todos consiguen el objetivo, que es desarrollar la imaginación y utilizar todos los personajes para realizar su cuento. Cabe decir que todavía no hacemos especial hincapié en la ortografía y la puntuación, cosa que dejamos para tercero y cuarto de primaria.

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

Escritura creativa en primaria. Palitos para escribir

Hola a todos.

Esta semana estamos aplicando todo lo que hemos aprendido durante el proyecto de los cuentos tradicionales, y lo estamos reflejando en nuestros propios relatos a través de una sesión de escritura creativa que he llamado «Palitos para escribir».

Los alumnos tienen que escoger a azar un palito de helado, el cual tiene por detrás el título de un relato que tendrán que escribir. De esta manera, tienen que ser capaces de plasmar en su relato de manera clara las partes de todo relato o cuento; es decir, el inicio, donde se presenta a los personajes y se les ubica en un lugar y en el tiempo; el nudo, donde ocurren las cosas más importantes a los personajes y el desenlace, donde se pone fin al relato.

Me gusta hacer ver a los alumnos que aunque un título nos pueda transportar directamente a un tipo de temática, ellos pueden ser capaces perfectamente de darle la vuelta y convertirlo en una historia completamente diferente; es decir, si por ejemplo, el título es «En el colegio hay fantasmas», podemos perfectamente cambiar la temática y cambiar el terror por las aventuras, el humor o la fantasía a través del nudo del relato.

Los nombres de los relatos son:

  • Todo lo que pienso se hace realidad.
  • Me cuelo en las ilustraciones de un libro.
  • ¡Mi casa puede volar!
  • En el colegio hay fantasmas.
  • He construido un extraño vehículo que puede…
  • ¡Me ha tocado la lotería!
  • Puedo viajar en el tiempo.
  • Una excursión misteriosa.
  • He encontrado en el desván…
  • Llueven cosas raras.
  • Puedo atravesar el espejo.

La semana que viene colgaré los relatos que mejor hayan salido, espero que os gusten.

Saludos y nos vemos en la biblioteca.

Alberto.

Ganadora del premio Pequeño Cervantes

Hola de nuevo. Ahora vamos a leer el texto ganador del concurso literario Pequeño Cervantes, ganado por una alumna de primero de secundaria. Ahí va:

Un diario de cristal

Domingo 10 de septiembre

Querido Diario, un día antes del colegio:

Me llamo Emma, tengo 9 años y mañana empiezo el colegio por primera vez en mi vida.

Siempre he dado las clases en casa debido a mi enfermedad, tengo osteogenesis imperfecta de tipo tres, o como yo la llamo, huesos de cristal.

Esta enfermedad, básicamente hace que mis huesos sean mucho más frágiles que los de los demás, por lo que no puedo andar por mi misma, por eso tengo que utilizar una silla de ruedas. Tampoco puedo hacer ciertas actividades físicas como correr o saltar ya que mis huesos se romperían fácilmente.

Otro síntoma de esta enfermedad es que a veces mis huesos se rompen sin motivo alguno, ¡aunque no haya hecho absolutamente nada! 

Llevo con esta enfermedad desde que nací, mi padre dice que fui una niña muy valiente, ya que los bebés con esta enfermedad no suelen sobrevivir al nacimiento, pero yo lo hice. Nací con dos fracturas en las piernas y muchos problemas respiratorios, por ello los primeros años de vida, tuve que respirar a través de unos tubos. La verdad es que yo no lo recuerdo, pero lo bueno es que ahora

puedo respirar sin ningún problema. 

Mi sueño es poder moverme por mi misma para bailar y convertirme en bailarina.

Como mañana empiezo el cole, estoy muy nerviosa. La verdad es que espero hacer muchos amigos, pero tengo claro que no quiero tener a personas que estén conmigo por pena, tampoco quiero que me traten diferente debido a mi enfermedad, soy una niña normal y me gustaría que me tratarán como tal.

Aunque espero hacer nuevos amigos, ya tengo una amiga, se llama Marta, tiene 10 años y también tiene huesos de cristal. La conozco desde hace mucho tiempo porque es la hija de una amiga de madre. Ella tiene más problemas, es mucho más frágil que yo y sigue necesitando la ayuda de unos tubos para respirar. 

La mayoría de tardes las pasamos juntas bailando y jugando, ¡a las dos nos encanta! 

La verdad es que hace tiempo que no la veo, dicen mis padres que Marta se encuentra un poco mal últimamente, espero que se recupere pronto para que podamos seguir bailando juntas.

Lunes 11 de septiembre

Querido Diario, hoy es el gran día:

Hoy es el gran día, por fin voy al colegio, ¡qué emoción! 

Llegué al colegio a las nueve en punto de la mañana, nada más llegar, conocí a mi profesora y ella me acompañó a la clase de 4ºA. Por el camino, la profe me enseñó donde estaba cada aula del colegio: la biblioteca, el comedor, la sala de los ordenadores y unas cuantas más. Unos minutos más tarde llegamos a la clase. Cuando entré vi a todos mis compañeros por primera vez. Una vez allí, noté que todos me miraban un poco raro,

-¿Será por la silla de ruedas?- Me pregunté a mi misma.

Entonces la profesora me dijo que me presentara y me describiera a mi misma. Tenía un poco de vergüenza, pero me planté delante de mis compañeros y empecé: 

– Me llamo Emma y tengo 8 años, me considero una chica inteligente y divertida, aunque a veces un poco tímida, me encanta bailar y me gustaría mucho hacer nuevos amigos.

Cuando terminé de presentarme se mantuvo un silencio incómodo durante unos segundos, luego la profe me miró y me preguntó si no tenía nada más que añadir, al ver que no, ella comenzó a hablarles de mi enfermedad.

-Emma tiene una enfermedad llamada huesos de cristal, esta enfermedad hace

que tenga los huesos mucho más frágiles que los vuestros- Se refirió a sus alumnos.

-Tened muchísimo cuidado con ella- Continúo -La pobrecita no es como vosotros,

ella no puede hacer la mayoría de cosas, por eso tenéis que ayudarla en todo lo que podáis.

En ese momento me sentí inútil, fue muy incómodo que dijera todo eso de mí. Soy consciente de que la profesora tendrá que avisar a mis compañeros para que sean un poco más cuidadosos conmigo en algunas ocasiones, pero no me pareció bien hablara de mí como si realmente fuera inservible. Pero aunque aquel comentario me sentó realmente mal, me mantuve callada y no dije nada.

Las clases avanzaron bastante bien, no tuve problemas en ninguna de las asignaturas y entendí todas las explicaciones a la perfección. 

Lo que sí que me fastidió un poco fue que todos mis compañeros intentaban ayudarme sin haberles pedido ayuda, como si no entendiera nada de lo que estaban explicando los maestros, cuando realmente no era así. 

Algunos fueron bastante pesados intentando ayudarme y yo solo insistía en que lo entendía todo perfectamente y no necesitaba ayuda.

Cuando llegó la hora del recreo me junté con tres niñas de mi clase, Paula, Celia y Julia. Durante un momento me lo pasé bastante bien, el problema comenzó cuando empezaron a tratarme como si necesitara ayuda en todo momento. 

Paula por ejemplo, intentó ayudarme a comerme mi bocadillo, ¡como si no supiera! Y Celia me quitó mi botella de agua para abrirla sin ni siquiera haberme preguntado si necesitaba ayuda o no. Ahí volví a sentirme inútil, pero yo no dije nada por miedo a quedarme sola.

Cuando llegó la hora de comer, entré en el comedor del colegio, volví a estar con Paula, Celia y Julia. Allí tuve que coger una bandeja para poder llevar la comida, y otra vez intentaron ayudarme para toda Julia quería llevarme la bandeja porque según ella «yo sola no podía», y Celia incluso me preguntó que si necesitaba ayuda para comerme la comida, ¡no podía creerlo!

Al acabar el colegia, mi madre vino a recogerme. La verdad es que llegué a mi casa un poco cansada, había sido un día muy largo y un poco complicado en algunos aspectos. Pero definitivamente todo mejoró cuando llegué a mi casa, me comí un rico bocadillo, preparé unas canciones y empecé a bailar desde mi silla de ruedas, como a mi me gustaba.

Parecía que todo lo malo desaparecía con cada nota de la música, y que cada

movimiento que daba era como estar flotando en una nube, lejos de problemas y preocupaciones.

Y fue así como conseguí olvidar durante un tiempo todo lo malo que me pasaba en el colegio, haciendo lo que me hace feliz, bailar.

Martes 12 de septiembre

Querido Diario, segundo día en el colegio:

Hoy pasé mi segundo día en el colegio, y la verdad es que no mejoró mucho con respecto al primer día, de hecho puedo decir que hasta empeoró.

En el recreo de ese mismo día, volví a estar con mis amigas, pero esta vez fue diferente. Por desgracia, seguían intentando ayudarme de manera agobiante al igual que el primer día, pero lo peor de todo fue que además de eso, me percaté de que abandonaron su amabilidad conmigo y comenzaron a tratarme como si en vez de ser su amiga, fuera una carga para ellas. 

Creo que ellas deducían, que tenían que encargarse de mí en todo momento debido a mi enfermedad, cuando realmente no era así. 

Entonces me sentí realmente mal, sobre todo cuando en el recreo no me dejaron

jugar con ellas a las cartas, por si me pasaba algo. 

-Tú no juegas Emma, que como te pase algo…- Decían ellas. 

-Claro- Respondía yo resentida.

Pasaron de ser de ser amables conmigo e intentar ayudarme en todo, a tratarme como si fuera una delicada muñequita de porcelana. Y lo peor es que yo simplemente asentía en todo lo que me dijeran y me quedaba callada, no decía ni una palabra al respecto por miedo a quedarme sola.

Lunes 25 de septiembre

Querido Diario, dos semanas en silencio:

Llevo hoy justamente dos semanas en el colegio y las cosas no han hecho más que empeorar.

Para empezar, el viernes pasado se me rompió un hueso del brazo. 

Todo ocurrió mientras dormía la noche del jueves, me desperté el viernes por la mañana con un dolor terrible en el brazo izquierda, ese día no pude ir al colegio y tuvieron que llevarme al hospital. Resultó que tenía el cúbito partido. Pero eso no es todo.

Las cosas en el cole me van fatal, mis amigas no cuentan conmigo para nada, me paso los recreos enteros viendo como juegan sin mí, todos creen que en cada cosa que hago voy a dañarme, y más ahora que tengo el brazo roto. Además, ahora casi ni hablo, parece que solo se asentir con la cabeza a las órdenes de mis compañeros y profesores. Pero lo que más me fastidia de todo esto, es que nadie se da cuenta de lo que me esta pasando, tampoco se dan cuenta de que no me encuentro cómoda en el colegio.

Parece que en este momento nada en mi vida tiene sentido. Ahora mismo, bailar ya no hace que me sienta mejor, absolutamente nada hace que me sienta mejor. Me he dado cuenta de que no sirvo para nada y de que realmente soy inútil, o al menos eso me hacen creer.

Afortunadamente para mí, esta tarde venía mi amiga Marta a casa, llevaba un montón de tiempo sin verla y tenía muchísimas ganas de que llegará ya. 

Cuando llegó a mi casa, estuvimos hablando durante un buen rato. 

-¿Qué tal te va el colegio?- Me preguntó mi amiga.

-Em… pues bueno… bien supongo- Le respondí tímidamente.

-No me lo creo- Soltó ella de repente- Te conozco demasiado bien como para saber que a ti te pasa algo.

Entonces, le expliqué todo lo que me pasaba en el colegio y lo inservible que me sentía.

Cuando terminé de contarle toda, ella exclamó:

-¡Pero Emma!, no digas eso por favor, tú eres maravillosa, ¡no eres inútil! Eres una chica súper inteligente y divertida, y tienes un montón de cualidades que te hacen única. Nunca dejes que nadie te diga lo contrario. ¡Vales muchísimo! Y si alguien no es capaz de verlo, tú solo tienes que ser valiente y demostrarle a todos lo que realmente vales.

Gracias a mi amiga Marta, conseguí abrir los ojos, me di cuenta de que yo no soy inútil y de que valgo mucho más.

Cuando terminamos nuestra conversación, a Marta se le ocurrió que podríamos pasar la tarde haciendo algo que me gustaba mucho y que llevaba mucho tiempo sin hacer, bailar. Entonces nos comimos unos bocadillos, preparamos un altavoz con todas nuestras canciones favoritas y estuvimos la tarde entera bailando y disfrutando. Fue un poco difícil bailar desde la silla de ruedas y con el brazo rota, pero eso nunca fue un problema para mí.

Esa tarde me lo pasé genial, de hecha, planeamos volver a quedar el viernes de esa misma semana otra vez.

Martes 26 de septiembre

Querido Diario:

Hoy decidí seguir el consejo de Marta, me armé de valor y le pregunté a mis amigas, Paula, Celia y Julia que si podía hablar con ellas durante el patio, ellas aceptaron. Cuando empezó el recreo me acerqué a mis amigas y les dije claramente:

-Chicas, no soy inútil, tengo una enfermedad pero puedo hacer un montón de cosas por mi misma y no necesito que me ayudéis para todo, ¡Soy una niña como todas vosotras! Y tengo un montón de cualidades que me hacen ser especial.

Mis amigas recapacitaron y me pidieron disculpas. 

-Tienes razón Emma, sentimos haberte tratado así- Me dijeron las tres, muy arrepentidas. 

-No pasa nada chicas, todo el mundo comete errores y de ellos se aprende- Les contesté yo.

Todo estaba aclarado con mis amigas y durante ese recreo las cosas cambiaron un montón a mejor. Jugué con ellas como nunca lo había hecho, se dieron cuenta de que yo en verdad podía hacer muchas cosas y de que no necesitaba su ayuda para absolutamente todo.

Solo me quedaba aclarar las cosas con mi profesora, por ello le pedí hablar con ella en privado después de la clase. Le aclaré que no necesitaba ayuda para todo y que era una niña normal a pesar de mi enfermedad. Ella se lo tomó bastante bien y también me pidió disculpas.

Aquel día que me armé de valentía para decir todo lo que sentía, y por ello aprendí una importante lección: Tú vales más de lo que crees, no dejes que nadie te diga lo contrario, y si alguien te hace sentir inútil demuéstrales lo que vales.

Desde ese momento ni mis amigas ni mis compañeros, ni ninguno de mis profesores ha vuelto a menospreciarme nunca más.

Finalista del concurso Pequeño Cervantes.

Buenos días. Queda pendiente de anunciar el ganador y finalista del concurso pequeño cervantes, que corresponde a los alumnos de primero y segundo de secundaria.

Os cuelgo el texto finalista de un alumno de Segundo de ESO. Espero que os guste.

 

Finalista III Certamen Literario Vegasur

Modalidad “Pequeño Cervantes” 1º-2º ESO

 

Una experiencia extraña

 

Hoy no es un día como otro cualquiera, hay sol, tres o cuatro nubes que te dan sombra, una brisa de las típicas mañanas de verano, los pájaros cantando en los árboles con los frutos ya maduros… Yo ya estaba disfrutando de este día, dando una vuelta por el campo de al lado de mi casa con Raúl, Javier y Marcos, mis tres mejores amigos.

Iba a ser un día perfecto para los cuatro, hasta que, por arte de magia, aparecieron unas nubes negras. Enseguida empezó a llover y acto seguido, a tronar.

-¿Nos vamos a casa y echamos unas partidas a la consola?, preguntó Javier.

Raúl, Marcos y yo contestamos simultáneamente: ¡Claaaaaro!

Nos fuimos corriendo a nuestras casas, nos duchamos para entrar en calor. Todo listo. Encendimos la consola, nos invitamos a un grupo para poder hablar a la vez que jugábamos y empezamos a divertirnos. Nada más comenzar a jugar, cayó un rayo en cada una de nuestras casas.

-Todo está muy oscuro, dije yo.

-Ya ves, dijo Javier.

-Em… chicos… mirad arriba, dijo Marcos.

No nos dio tiempo a reaccionar a ninguno. Solo nos dio tiempo a escuchar una leve voz.

-¡Rayooo!

Y esa fue la última vez que vi a Javier, a Marcos y a Raúl.

Como por arte de magia salimos volando cada uno a una dirección y nos perdimos de vista. No sé cómo sobreviví, pero creo que sí sé porqué llegué hasta aquí.

La oscuridad de ese momento, el rayo y esa última voz que escuché me han estado atormentando desde que llegué a esta especie de bosque. Desde la caída del rayo en mi casa todo se había vuelto muy extraño, oscuro, misterioso… 

No, no era el juego, sino donde yo estaba, y tampoco tenía los cascos puestos y escuchaba a mis amigos y… a esa voz, ¡esa maldita voz!

¿Me había teletransportado por culpa del rayo? no creo. ¿Me había vuelto loco? puede ser…

-Ahora mi objetivo es encontrar a mis amigos, regresar a nuestras casas e incluso, aunque dudo mucho que estemos en otro universo, regresar a nuestro mundo, pensé, ingenuo de mí.

Con tantas preguntas atormentándome, me quedé dormido en un pequeño claro del bosque. Cuando desperté, estaba en una especie de bodega rara.

A mi lado estaba Javier, dormido como un tronco. Decidí levantarme y acercarme a la puerta del final. Con cada paso que daba, el suelo de madera oscura crujía y parecía que en cualquier momento se vendría abajo. Antes de abrir la puerta, me acordé de Javier y decidí recogerle. Después de acercarme a él, se despertó nombrándome.

-¿Víctor, eres tú?

Su voz estaba bastante ronca, como si estuviera herido.

-Sí, soy yo, le dije a Javier.

-Salgamos de aquí, rápido. Luego te explico lo que me ha pasado, pero antes ayúdame a levantarme, estoy herido y no puedo, me dijo Javier.

Después de ayudarle, le cogí en brazos y nos fuimos de esa bodega.

Nada más abrir esa puerta, estábamos en un bosque.

Cuando huimos de esa zona, nos encontramos en una cabaña hecha a mano, con solo una única habitación de unos 7 metros cuadrados.

-La he hecho yo, dijo Javier.

-¡Qué chula! hagamos una fogata para entrar en calor y me cuentas qué te ha pasado. Tú guarda reposo y yo buscaré madera, ¿vale?, le dije a Javier. Él asintió.

Me adentré en el bosque y cogí madera, palos, piedras y hojas secas. Después de traer todas las cosas, preparamos una hoguera y me contó que después de que nos cayera el rayo y saliéramos disparados, él aterrizó en un lago cercano a la cabaña y ahí había una especie de animal muy raro que se podía transformar en otras personas o animales y le encerró en ese búnker/bodega/casa porque se había transformado en Raúl y pensaba que era él.

Cuando ya nos estaba entrando el sueño, fui al lago en el que aterrizó Javier y llené un cubo de agua. Mientras volvía, me iba fijando en el bosque… era precioso, había flores de todos los tipos.

Escuché un rugido, así que decidí apresurarme para llegar rápido a la cabaña. Cuando llegué, apagué el fuego y entramos Javi y yo a la cabaña.

Al día siguiente, cuando me levanté, Javier no estaba en la cabaña, pero tampoco estaba fuera. Me extrañé un montón, pero al cabo del rato volvió.

-Javier, ¿dónde estabas? me habías preocupado.

-Estaba recogiendo fruta para desayunar. ¡Tranquilo, Oliver!

¡¿OLIVER!?

¿Quién es Oliver?, pensé… ¿por qué me llama así?

De repente, me acordé de lo que me dijo ayer por la noche Javier. Cuando nos cayó el rayo y cada uno salimos despedidos, aterricé en un lago que hay aquí cerca de mi cabaña. Había un animal muy raro que se podía transformar en otras personas o animales y me encerró en el lugar donde me había encontrado.

En ese momento le seguí la corriente, pero me hizo comer lo que parecía una fruta pero no lo era. Tenía el mismo aspecto y sabor que una fruta, pero ésta, me hizo dormir durante tres días.

Cuando me desperté, no había ni rastro del monstruo ni de Javier.

Ya han pasado seis días desde que llegamos a esta especie de lugar. Me pregunto si estará bien mi familia y mis amigos.

-Tendré que ir a buscar a mis amigos, dije en voz baja.

-Pero primero saluda, dijo una voz detrás de mí.

En ese momento, sentí cómo si el corazón se me saliera del pecho, sintiendo como un ardor a la vez que un escalofrío recorría mi cuerpo.

-¿Q…qui…Quién eres?, grité.

-Date la vuelta, me ordenó.

Cuando lo hice, ante mí surgió una especie de masa amorfa con tres cabezas, seis piernas y seis brazos. Pero…esas cabezas… ¡Dios mío! ¡eran de mis amigos!

-¿Qué te pasa Oliver? dijiste hace un momento que querías ver a tus amigos, ¿no? Pronunciaron las tres cabezas a la vez…

¡Un momento! ¡OLIVERRRRR!

-¡Venga ya!, grité y salí corriendo.

Esa cosa empezó a perseguirme, pero no lograba perderle de vista. Estuvimos jugando a este macabro Pilla – Pilla hasta que comenzó a atardecer.

-¿Conque estabas ahí…?, dijo el monstruo.

En ese momento, volví a salir corriendo, desesperado. No había salida, solo un barranco de unos 150 metros de altura.

-¿Qué harás ahora? dijo el monstruo. Cerré y volví a abrir los ojos situándome en la camilla de un hospital.

Me encontré allí con mis padres, mi hermano pequeño y con dos doctores, uno de ellos cargando un desfibrilador. Me dijeron que había estado en coma una semana debido a que un rayo cayó en mi casa y se me derrumbó el techo encima. Me dijeron que había tenido mucha suerte y que tendría que guardar reposo. Acto seguido, les conté a mi hermano y a mis padres lo que me pasó en el sueño.

 Mi padre me dijo que en la noche que cayó un rayo en casa, él gritó la palabra rayo. Entonces, ¿¡le escuché dentro de mi coma!? Bueno, eso ya nunca lo sabremos, lo importante es que estoy bien.

Después de haber dicho a mi familia lo que me ocurrió en mi sueño y ellos contarme cómo me quedé en coma, me explicaron dos descargas. 

-Entonces, ¿cuando noté que se me salía el corazón y notaba ese ardor en el pecho, fue por el desfibrilador?, pensé casi agradeciéndolo.

-¡Menos mal!

Mis amigos me lo confirmaron. ¡Nunca me he alegrado tanto de despertarme!

Relato finalista del concurso Gran Cervantes Vegasur.

Hola a todos.  La semana pasada publiqué el relato ganador del premio gran Cervantes de nuestros alumnos de secundaria y bachillerato, y ahora me complace presentaros al relato finalista, de una alumna de tercero de ESO.
Es un relato muy bonito y seguro que os encanta…

“-¡Cape, Cape! No te acerques a nadie extraño y dale un beso a los abuelos de mi parte- me dijo mi madre.

-Sí, mamá no te preocupes.-le contesté y salí por la puerta.

 

            Esa mañana hacía mucho calor, pero era normal, estábamos en pleno agosto. Me quedaba un mes para empezar el nuevo curso y tenía ganas de hacer algo nuevo, tenía la sensación de que siempre hacía lo mismo, nunca nada diferente.

 

            Mientras iba caminando hacia la casa de mis abuelos, me vi reflejada en un cristal. Resaltaba mucho el color rojo de mi  chaqueta, era mi color preferido, conjuntaba con todo. Seguí caminado y escuché un ruido, cuando me di la vuelta, vi a una mujer, alta, de unos 50 años, pelo marrón y ojos grandes. Me estaba mirando con aire preocupado y me acerqué a preguntarle si estaba bien.

 

-Hola, ¿Estás bien?

-Mmm, ¡Uy! sí perdona, espero no haberte asustado Cape.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Perdona, lo estoy estropeando. Te voy a contar una cosa y no quiero que te asustes. ¿A ti te suena el cuento de “Pinocho” ,”Blancanives y los siete enanitos” o “El flautista de Hamelín”

-Sí

-Pues tú también eres un cuento, el de “Caperucita Roja”, yo soy el hada de Cenicienta. Os estamos explicando a todos los protagonistas de cuentos esto, porque en La Real Biblioteca de Cuentos ha habido un problema. Arturo y su espada han desaparecido. Y queremos que nos ayudéis a buscarlos.

-¿Qué?- Esta mujer estaba loca, eso era imposible. ¿No?

-Sé que es difícil de creer y que no deberías hacer caso a extraños, eso es parte de tu cuento. Pero debes de creerme, la mayoría de las personas no son malas. Detrás de ti están algunos protagonistas más, si quieres puedes acercarte a conocerlos.

 

            No debería hacerle caso, pero creo que es buena persona y si quisiera hacerme algo no se habría inventado esta historia tan poco creíble. No la creo del todo pero hay una cosa que me ha llamado la atención, y es que, me ha dicho que por eso tengo la sensación de que siempre hago lo mismo y eso es verdad. Siempre voy a casa de mis abuelos y vuelvo a la mía.

 

-Vale voy a hablar con ellos.

            A lo lejos veía a un grupo de chicas y chicos de mi edad, uno llevaba una flauta y supuse que era el Flautista de Hamelin, me acerqué y empecé a hablar con él:

-¡Hola!

-Esto es duro de asimilar ¿No? Somos partes de cuentos, es súper raro.

-Sí, sí lo es. Yo pensaba que era una persona normal y soy protagonista de un cuento. ¿Te sabes mi historia?

-Sí -me contestó y me la explicó

-Gracias, ¿Y tú, ¿cuándo te has enterado?

-Hoy, igual que tú, estamos un poco despistados. Mira ahí está Pinocho, vamos a saludarle.

 

            Nos acercamos a él y nos contó que él se dedicaba a jugar a juegos de azar en casinos pero que se le daba muy mal y siempre le pillaban. Justo cuando terminó de contarnos que había dejado de jugar, el hada empezó a hablar.

 

-A ver chicas y chicos vamos a ir a la Real Biblioteca de Cuentos para buscar a Arturo, el mundo de los cuentos se está deteriorando y tenemos que hacer que esto no pase.

 

– ¿A qué hora vamos a estar en casa? Yo tengo que estar a las 00:00 en la mía- dijo una chica de azul que supuse que sería Cenicienta.

-Bueno no os preocupéis, estaréis pronto en casa, pero tenemos que averiguar cómo-cuando dijo esto último se empezaron a escuchar murmullos.

– ¿No vamos a poder volver a nuestra casa?-se escuchó

– ¡Claro que sí, en este mundo todo es posible! – Contestó ella, aunque no muy convencida.

 

            Yo seguí hablando con Hamelín y me contó que él era un gran músico y que todos sus conciertos se llenaban de gente.

 

            Llegamos a un descampado con muchos árboles frutales y Blancanieves dijo que no le gustaban las manzanas. Desafortunadamente era  lo único que había en esos árboles.

           Yo aproveché para preguntar al hada que por qué en mi historia aparecía un lobo, no lo entendía.

-Pues verás Cape, el lobo es solamente un animal, que como a muchos niños les da miedo se usa para representar lo malo que tenemos las personas. No tiene nada que ver contigo, pero en cierto modo sí. Todos y todas tenemos que estar atentas y atentos de nuestro alrededor.

-Gracias-le contesté

 

            Dos horas después seguimos caminando, pero yo noté una sensación extraña y cuando me di la vuelta vi borroso, como si no hubiera nada, y eso era imposible, acabamos de estar allí. La gente que estaba a  mi alrededor se dio cuenta y empezamos a correr hasta llegar a un precipicio. ¡No podíamos salir de allí!

            No sabíamos qué hacer y lo único que se podía escuchar eran gritos. Pero de pronto noté un soplido en mi nuca. Cuando me di la vuelta vi que era Aladdin con su alfombra mágica.

– ¿Llego justo a tiempo no? Subíos todos yo os llevaré- Nos dijo, y le hicimos caso.

 

            Cuando llegamos a la biblioteca, un sitio enorme con billones de libros, que no pudimos tocar porque podrían alterar nuestras historias.

Nos dividimos en grupos para buscar a Arturo. Hamelín, Pinocho y yo fuimos a un jardín precioso con árboles frondosos. Aquello era como un sueño, todo era irreal. Estaba tan metida en mi mundo que no me di cuenta de que alguien me estaba chistando. Cuando lo escuché me giré para ver de dónde provenía, pero no conseguí ver nada. Así que llamé a mis compañeros y los tres nos pusimos a buscar.

 

            A lo lejos del jardín había como una pequeña habitación y era el último lugar que nos quedaba por buscar allí. Dentro había una chica rubia de estatura media, con ajos azules y llorando.

 

-Lo siento-nos dijo. Todos nos quedamos sorprendidos y ella continuó hablando – No sabía qué hacer y esta era la única manera que había de traeros a todos, quería que supierais mi historia.

– ¿Qué historia? – respondí yo

– ¿Os la puedo contar con todos los demás?, por favor.

-Claro. Pero antes tenemos que encontrar a Arturo.

-Soy yo

 

            Al llegar al salón principal, dónde había una mesa muy grande, con diez sillas, había dos o tres personas. Esperamos a que todo el mundo llegara y la chica nos empezó a contar su historia.

 

-Adelante- dijo el hada, quien aparentemente no sabía nada.

-Mmm, a ver, pues yo, yo estaba haciendo mi día normal cuando Merlín vino corriendo y me contó que mientras practicaba alguno de sus hechizos se topó con esta biblioteca e investigando vio mi historia. Que por cierto me pilló por sorpresa.

-A mí también- la sonreí

-Y en el título del libro no ponía mi nombre, que es Aura sino que ponía Arturo. Pero eso no podía pasar porque Arturo es mi hermano mellizo y la persona que desarrollaba la acción en la historia era yo.

-¿Eso es posible?- Pregunté yo -¿Cómo es posible que pasen esas cosas?

– No se me ocurrió otra cosa que desparecer para que esto se arreglara. Sé que no es la mejor idea, pero es que estaba desesperada.

-Yo no sabía nada de esto y lo siento muchísimo de verdad. – dijo el hada.

-Yo también lo siento. Siento haberos hecho perder el tiempo a todos por nada.

– ¿Pero se podrá hacer algo no?

 Todos nos quedamos callados hasta que se escuchó una voz

 

-Esperad- Esta vez era Jasmine- En nuestro cuento tenemos al genio de la lámpara y podríamos usar los 3 deseos para pedir que cambien el nombre del libro.

-Síííí- dijo Aura.

-Sí podríamos hacerlo. Pero tengo una mala noticia que daros- contestó el hada. Todos nos quedamos atentos a ver que nos decía

-No os podréis acordar de nada de esto. Como os he dicho antes el mundo se deteriora y Merlín no debió haber leído el libro y vosotros no deberíais saber que sois personajes de cuentos. Otro de esos deseos se empleará en borrar lo que hizo Merlín, con lo cual no os acordareis de nada de esto.

 

            Todos nos quedamos muy tristes, pero al fin y al cabo ya sabíamos que esto tenía que pasar. Pero en mi cabeza todavía rondaba una duda.

 

– ¿Y cómo volveremos a casa?

– ¡El tercer deseo!- contestaron todos al unísono.

 

            Tardamos media hora en despedirnos- Pero albergábamos la esperanza de volver a encontrarnos. Y la verdad que yo tenía ganas de volver a casa con mis abuelos y mis padres. Para ellos solo habrían pasado 20 minutos, pero para nosotros había sido todo el día y yo estaba muy cansada. Aunque no me acordaría de nada.

 

            Cuando llegué a casa de mis abuelos me recibieron con un gran abrazo y se les veía preocupados.

 

-Cape, has tardado más de lo normal- me dijo mi abuelo.

– ¿Sí? No me he dado cuenta, que raro- contesté.

-Nos has dado un susto muy grande, pensábamos que algún lobo te había hecho algo- dijo mi abuela.

-Pero abuela, si vivimos en la ciudad.

-Lo sé.”

 

Espero que os haya gustado. Gran trabajo por parte de esta alumna.

Alberto

Expresión escrita en primaria sobre las olimpiadas.

Hola a todos. Como ya sabréis, estamos inmersos en nuestro proyecto sobre las olimpiadas, y para la ocasión he diseñado una expresión escrita para los cursos de tercero a sexto de primaria, en los que los alumnos deberán introducir en su historia elementos del espíritu olímpico, tales como compañerismo, esfuerzo, sacrificio, juego limpio, etc.

Los chicos y chicas tienen que desarrollar el nudo y desenlace, dado que el comienzo del texto ya lo tienen. Os lo pongo a continuación para ver si os gusta.

“Javier había estado entrenando muy duro ese año. Algunos pocos elegidos del pelotón le habían hablado de lo maravilloso que era defender a su país en unos Juegos Olímpicos, por lo que le llenó de alegría cuando le comunicaron que aquel iba a ser su año.

Iba a ir de número dos del equipo, haciendo de gregario, iba a ser el ciclista encargado de acompañar a su compañero Nacho hasta los últimos kilómetros para que pudiera ganar el oro.

Miles de imágenes pasaron en unos segundos por su mente justo antes de comenzar la carrera que iba a decidir quién sería el campeón olímpico para los siguientes cuatro años.

Todo iba según el plan previsto, mediada la carrera el pelotón se fue quedando con cada vez menos corredores, dado que el equipo de Italia había puesto un ritmo endiabladamente rápido, pero no lo suficiente para dejar atrás a Javier y Nacho.

Javier recibió bidones para él y para su compañero y le estaba dando el agua a Nacho, cuando éste le dijo que acababa de empezar a dolerle la rodilla, con un dolor insoportable, por lo que a partir de ese momento Javier se convertía en el líder del equipo ciclista de España. Solo le separaban de la medalla de oro 100 kilómetros y 50 ciclistas…”

Saludos y hasta la próxima. Alberto.