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Ganadora del premio Pequeño Cervantes

Hola de nuevo. Ahora vamos a leer el texto ganador del concurso literario Pequeño Cervantes, ganado por una alumna de primero de secundaria. Ahí va:

Un diario de cristal

Domingo 10 de septiembre

Querido Diario, un día antes del colegio:

Me llamo Emma, tengo 9 años y mañana empiezo el colegio por primera vez en mi vida.

Siempre he dado las clases en casa debido a mi enfermedad, tengo osteogenesis imperfecta de tipo tres, o como yo la llamo, huesos de cristal.

Esta enfermedad, básicamente hace que mis huesos sean mucho más frágiles que los de los demás, por lo que no puedo andar por mi misma, por eso tengo que utilizar una silla de ruedas. Tampoco puedo hacer ciertas actividades físicas como correr o saltar ya que mis huesos se romperían fácilmente.

Otro síntoma de esta enfermedad es que a veces mis huesos se rompen sin motivo alguno, ¡aunque no haya hecho absolutamente nada! 

Llevo con esta enfermedad desde que nací, mi padre dice que fui una niña muy valiente, ya que los bebés con esta enfermedad no suelen sobrevivir al nacimiento, pero yo lo hice. Nací con dos fracturas en las piernas y muchos problemas respiratorios, por ello los primeros años de vida, tuve que respirar a través de unos tubos. La verdad es que yo no lo recuerdo, pero lo bueno es que ahora

puedo respirar sin ningún problema. 

Mi sueño es poder moverme por mi misma para bailar y convertirme en bailarina.

Como mañana empiezo el cole, estoy muy nerviosa. La verdad es que espero hacer muchos amigos, pero tengo claro que no quiero tener a personas que estén conmigo por pena, tampoco quiero que me traten diferente debido a mi enfermedad, soy una niña normal y me gustaría que me tratarán como tal.

Aunque espero hacer nuevos amigos, ya tengo una amiga, se llama Marta, tiene 10 años y también tiene huesos de cristal. La conozco desde hace mucho tiempo porque es la hija de una amiga de madre. Ella tiene más problemas, es mucho más frágil que yo y sigue necesitando la ayuda de unos tubos para respirar. 

La mayoría de tardes las pasamos juntas bailando y jugando, ¡a las dos nos encanta! 

La verdad es que hace tiempo que no la veo, dicen mis padres que Marta se encuentra un poco mal últimamente, espero que se recupere pronto para que podamos seguir bailando juntas.

Lunes 11 de septiembre

Querido Diario, hoy es el gran día:

Hoy es el gran día, por fin voy al colegio, ¡qué emoción! 

Llegué al colegio a las nueve en punto de la mañana, nada más llegar, conocí a mi profesora y ella me acompañó a la clase de 4ºA. Por el camino, la profe me enseñó donde estaba cada aula del colegio: la biblioteca, el comedor, la sala de los ordenadores y unas cuantas más. Unos minutos más tarde llegamos a la clase. Cuando entré vi a todos mis compañeros por primera vez. Una vez allí, noté que todos me miraban un poco raro,

-¿Será por la silla de ruedas?- Me pregunté a mi misma.

Entonces la profesora me dijo que me presentara y me describiera a mi misma. Tenía un poco de vergüenza, pero me planté delante de mis compañeros y empecé: 

– Me llamo Emma y tengo 8 años, me considero una chica inteligente y divertida, aunque a veces un poco tímida, me encanta bailar y me gustaría mucho hacer nuevos amigos.

Cuando terminé de presentarme se mantuvo un silencio incómodo durante unos segundos, luego la profe me miró y me preguntó si no tenía nada más que añadir, al ver que no, ella comenzó a hablarles de mi enfermedad.

-Emma tiene una enfermedad llamada huesos de cristal, esta enfermedad hace

que tenga los huesos mucho más frágiles que los vuestros- Se refirió a sus alumnos.

-Tened muchísimo cuidado con ella- Continúo -La pobrecita no es como vosotros,

ella no puede hacer la mayoría de cosas, por eso tenéis que ayudarla en todo lo que podáis.

En ese momento me sentí inútil, fue muy incómodo que dijera todo eso de mí. Soy consciente de que la profesora tendrá que avisar a mis compañeros para que sean un poco más cuidadosos conmigo en algunas ocasiones, pero no me pareció bien hablara de mí como si realmente fuera inservible. Pero aunque aquel comentario me sentó realmente mal, me mantuve callada y no dije nada.

Las clases avanzaron bastante bien, no tuve problemas en ninguna de las asignaturas y entendí todas las explicaciones a la perfección. 

Lo que sí que me fastidió un poco fue que todos mis compañeros intentaban ayudarme sin haberles pedido ayuda, como si no entendiera nada de lo que estaban explicando los maestros, cuando realmente no era así. 

Algunos fueron bastante pesados intentando ayudarme y yo solo insistía en que lo entendía todo perfectamente y no necesitaba ayuda.

Cuando llegó la hora del recreo me junté con tres niñas de mi clase, Paula, Celia y Julia. Durante un momento me lo pasé bastante bien, el problema comenzó cuando empezaron a tratarme como si necesitara ayuda en todo momento. 

Paula por ejemplo, intentó ayudarme a comerme mi bocadillo, ¡como si no supiera! Y Celia me quitó mi botella de agua para abrirla sin ni siquiera haberme preguntado si necesitaba ayuda o no. Ahí volví a sentirme inútil, pero yo no dije nada por miedo a quedarme sola.

Cuando llegó la hora de comer, entré en el comedor del colegio, volví a estar con Paula, Celia y Julia. Allí tuve que coger una bandeja para poder llevar la comida, y otra vez intentaron ayudarme para toda Julia quería llevarme la bandeja porque según ella “yo sola no podía”, y Celia incluso me preguntó que si necesitaba ayuda para comerme la comida, ¡no podía creerlo!

Al acabar el colegia, mi madre vino a recogerme. La verdad es que llegué a mi casa un poco cansada, había sido un día muy largo y un poco complicado en algunos aspectos. Pero definitivamente todo mejoró cuando llegué a mi casa, me comí un rico bocadillo, preparé unas canciones y empecé a bailar desde mi silla de ruedas, como a mi me gustaba.

Parecía que todo lo malo desaparecía con cada nota de la música, y que cada

movimiento que daba era como estar flotando en una nube, lejos de problemas y preocupaciones.

Y fue así como conseguí olvidar durante un tiempo todo lo malo que me pasaba en el colegio, haciendo lo que me hace feliz, bailar.

Martes 12 de septiembre

Querido Diario, segundo día en el colegio:

Hoy pasé mi segundo día en el colegio, y la verdad es que no mejoró mucho con respecto al primer día, de hecho puedo decir que hasta empeoró.

En el recreo de ese mismo día, volví a estar con mis amigas, pero esta vez fue diferente. Por desgracia, seguían intentando ayudarme de manera agobiante al igual que el primer día, pero lo peor de todo fue que además de eso, me percaté de que abandonaron su amabilidad conmigo y comenzaron a tratarme como si en vez de ser su amiga, fuera una carga para ellas. 

Creo que ellas deducían, que tenían que encargarse de mí en todo momento debido a mi enfermedad, cuando realmente no era así. 

Entonces me sentí realmente mal, sobre todo cuando en el recreo no me dejaron

jugar con ellas a las cartas, por si me pasaba algo. 

-Tú no juegas Emma, que como te pase algo…- Decían ellas. 

-Claro- Respondía yo resentida.

Pasaron de ser de ser amables conmigo e intentar ayudarme en todo, a tratarme como si fuera una delicada muñequita de porcelana. Y lo peor es que yo simplemente asentía en todo lo que me dijeran y me quedaba callada, no decía ni una palabra al respecto por miedo a quedarme sola.

Lunes 25 de septiembre

Querido Diario, dos semanas en silencio:

Llevo hoy justamente dos semanas en el colegio y las cosas no han hecho más que empeorar.

Para empezar, el viernes pasado se me rompió un hueso del brazo. 

Todo ocurrió mientras dormía la noche del jueves, me desperté el viernes por la mañana con un dolor terrible en el brazo izquierda, ese día no pude ir al colegio y tuvieron que llevarme al hospital. Resultó que tenía el cúbito partido. Pero eso no es todo.

Las cosas en el cole me van fatal, mis amigas no cuentan conmigo para nada, me paso los recreos enteros viendo como juegan sin mí, todos creen que en cada cosa que hago voy a dañarme, y más ahora que tengo el brazo roto. Además, ahora casi ni hablo, parece que solo se asentir con la cabeza a las órdenes de mis compañeros y profesores. Pero lo que más me fastidia de todo esto, es que nadie se da cuenta de lo que me esta pasando, tampoco se dan cuenta de que no me encuentro cómoda en el colegio.

Parece que en este momento nada en mi vida tiene sentido. Ahora mismo, bailar ya no hace que me sienta mejor, absolutamente nada hace que me sienta mejor. Me he dado cuenta de que no sirvo para nada y de que realmente soy inútil, o al menos eso me hacen creer.

Afortunadamente para mí, esta tarde venía mi amiga Marta a casa, llevaba un montón de tiempo sin verla y tenía muchísimas ganas de que llegará ya. 

Cuando llegó a mi casa, estuvimos hablando durante un buen rato. 

-¿Qué tal te va el colegio?- Me preguntó mi amiga.

-Em… pues bueno… bien supongo- Le respondí tímidamente.

-No me lo creo- Soltó ella de repente- Te conozco demasiado bien como para saber que a ti te pasa algo.

Entonces, le expliqué todo lo que me pasaba en el colegio y lo inservible que me sentía.

Cuando terminé de contarle toda, ella exclamó:

-¡Pero Emma!, no digas eso por favor, tú eres maravillosa, ¡no eres inútil! Eres una chica súper inteligente y divertida, y tienes un montón de cualidades que te hacen única. Nunca dejes que nadie te diga lo contrario. ¡Vales muchísimo! Y si alguien no es capaz de verlo, tú solo tienes que ser valiente y demostrarle a todos lo que realmente vales.

Gracias a mi amiga Marta, conseguí abrir los ojos, me di cuenta de que yo no soy inútil y de que valgo mucho más.

Cuando terminamos nuestra conversación, a Marta se le ocurrió que podríamos pasar la tarde haciendo algo que me gustaba mucho y que llevaba mucho tiempo sin hacer, bailar. Entonces nos comimos unos bocadillos, preparamos un altavoz con todas nuestras canciones favoritas y estuvimos la tarde entera bailando y disfrutando. Fue un poco difícil bailar desde la silla de ruedas y con el brazo rota, pero eso nunca fue un problema para mí.

Esa tarde me lo pasé genial, de hecha, planeamos volver a quedar el viernes de esa misma semana otra vez.

Martes 26 de septiembre

Querido Diario:

Hoy decidí seguir el consejo de Marta, me armé de valor y le pregunté a mis amigas, Paula, Celia y Julia que si podía hablar con ellas durante el patio, ellas aceptaron. Cuando empezó el recreo me acerqué a mis amigas y les dije claramente:

-Chicas, no soy inútil, tengo una enfermedad pero puedo hacer un montón de cosas por mi misma y no necesito que me ayudéis para todo, ¡Soy una niña como todas vosotras! Y tengo un montón de cualidades que me hacen ser especial.

Mis amigas recapacitaron y me pidieron disculpas. 

-Tienes razón Emma, sentimos haberte tratado así- Me dijeron las tres, muy arrepentidas. 

-No pasa nada chicas, todo el mundo comete errores y de ellos se aprende- Les contesté yo.

Todo estaba aclarado con mis amigas y durante ese recreo las cosas cambiaron un montón a mejor. Jugué con ellas como nunca lo había hecho, se dieron cuenta de que yo en verdad podía hacer muchas cosas y de que no necesitaba su ayuda para absolutamente todo.

Solo me quedaba aclarar las cosas con mi profesora, por ello le pedí hablar con ella en privado después de la clase. Le aclaré que no necesitaba ayuda para todo y que era una niña normal a pesar de mi enfermedad. Ella se lo tomó bastante bien y también me pidió disculpas.

Aquel día que me armé de valentía para decir todo lo que sentía, y por ello aprendí una importante lección: Tú vales más de lo que crees, no dejes que nadie te diga lo contrario, y si alguien te hace sentir inútil demuéstrales lo que vales.

Desde ese momento ni mis amigas ni mis compañeros, ni ninguno de mis profesores ha vuelto a menospreciarme nunca más.

Finalista del concurso Pequeño Cervantes.

Buenos días. Queda pendiente de anunciar el ganador y finalista del concurso pequeño cervantes, que corresponde a los alumnos de primero y segundo de secundaria.

Os cuelgo el texto finalista de un alumno de Segundo de ESO. Espero que os guste.

 

Finalista III Certamen Literario Vegasur

Modalidad “Pequeño Cervantes” 1º-2º ESO

 

Una experiencia extraña

 

Hoy no es un día como otro cualquiera, hay sol, tres o cuatro nubes que te dan sombra, una brisa de las típicas mañanas de verano, los pájaros cantando en los árboles con los frutos ya maduros… Yo ya estaba disfrutando de este día, dando una vuelta por el campo de al lado de mi casa con Raúl, Javier y Marcos, mis tres mejores amigos.

Iba a ser un día perfecto para los cuatro, hasta que, por arte de magia, aparecieron unas nubes negras. Enseguida empezó a llover y acto seguido, a tronar.

-¿Nos vamos a casa y echamos unas partidas a la consola?, preguntó Javier.

Raúl, Marcos y yo contestamos simultáneamente: ¡Claaaaaro!

Nos fuimos corriendo a nuestras casas, nos duchamos para entrar en calor. Todo listo. Encendimos la consola, nos invitamos a un grupo para poder hablar a la vez que jugábamos y empezamos a divertirnos. Nada más comenzar a jugar, cayó un rayo en cada una de nuestras casas.

-Todo está muy oscuro, dije yo.

-Ya ves, dijo Javier.

-Em… chicos… mirad arriba, dijo Marcos.

No nos dio tiempo a reaccionar a ninguno. Solo nos dio tiempo a escuchar una leve voz.

-¡Rayooo!

Y esa fue la última vez que vi a Javier, a Marcos y a Raúl.

Como por arte de magia salimos volando cada uno a una dirección y nos perdimos de vista. No sé cómo sobreviví, pero creo que sí sé porqué llegué hasta aquí.

La oscuridad de ese momento, el rayo y esa última voz que escuché me han estado atormentando desde que llegué a esta especie de bosque. Desde la caída del rayo en mi casa todo se había vuelto muy extraño, oscuro, misterioso… 

No, no era el juego, sino donde yo estaba, y tampoco tenía los cascos puestos y escuchaba a mis amigos y… a esa voz, ¡esa maldita voz!

¿Me había teletransportado por culpa del rayo? no creo. ¿Me había vuelto loco? puede ser…

-Ahora mi objetivo es encontrar a mis amigos, regresar a nuestras casas e incluso, aunque dudo mucho que estemos en otro universo, regresar a nuestro mundo, pensé, ingenuo de mí.

Con tantas preguntas atormentándome, me quedé dormido en un pequeño claro del bosque. Cuando desperté, estaba en una especie de bodega rara.

A mi lado estaba Javier, dormido como un tronco. Decidí levantarme y acercarme a la puerta del final. Con cada paso que daba, el suelo de madera oscura crujía y parecía que en cualquier momento se vendría abajo. Antes de abrir la puerta, me acordé de Javier y decidí recogerle. Después de acercarme a él, se despertó nombrándome.

-¿Víctor, eres tú?

Su voz estaba bastante ronca, como si estuviera herido.

-Sí, soy yo, le dije a Javier.

-Salgamos de aquí, rápido. Luego te explico lo que me ha pasado, pero antes ayúdame a levantarme, estoy herido y no puedo, me dijo Javier.

Después de ayudarle, le cogí en brazos y nos fuimos de esa bodega.

Nada más abrir esa puerta, estábamos en un bosque.

Cuando huimos de esa zona, nos encontramos en una cabaña hecha a mano, con solo una única habitación de unos 7 metros cuadrados.

-La he hecho yo, dijo Javier.

-¡Qué chula! hagamos una fogata para entrar en calor y me cuentas qué te ha pasado. Tú guarda reposo y yo buscaré madera, ¿vale?, le dije a Javier. Él asintió.

Me adentré en el bosque y cogí madera, palos, piedras y hojas secas. Después de traer todas las cosas, preparamos una hoguera y me contó que después de que nos cayera el rayo y saliéramos disparados, él aterrizó en un lago cercano a la cabaña y ahí había una especie de animal muy raro que se podía transformar en otras personas o animales y le encerró en ese búnker/bodega/casa porque se había transformado en Raúl y pensaba que era él.

Cuando ya nos estaba entrando el sueño, fui al lago en el que aterrizó Javier y llené un cubo de agua. Mientras volvía, me iba fijando en el bosque… era precioso, había flores de todos los tipos.

Escuché un rugido, así que decidí apresurarme para llegar rápido a la cabaña. Cuando llegué, apagué el fuego y entramos Javi y yo a la cabaña.

Al día siguiente, cuando me levanté, Javier no estaba en la cabaña, pero tampoco estaba fuera. Me extrañé un montón, pero al cabo del rato volvió.

-Javier, ¿dónde estabas? me habías preocupado.

-Estaba recogiendo fruta para desayunar. ¡Tranquilo, Oliver!

¡¿OLIVER!?

¿Quién es Oliver?, pensé… ¿por qué me llama así?

De repente, me acordé de lo que me dijo ayer por la noche Javier. Cuando nos cayó el rayo y cada uno salimos despedidos, aterricé en un lago que hay aquí cerca de mi cabaña. Había un animal muy raro que se podía transformar en otras personas o animales y me encerró en el lugar donde me había encontrado.

En ese momento le seguí la corriente, pero me hizo comer lo que parecía una fruta pero no lo era. Tenía el mismo aspecto y sabor que una fruta, pero ésta, me hizo dormir durante tres días.

Cuando me desperté, no había ni rastro del monstruo ni de Javier.

Ya han pasado seis días desde que llegamos a esta especie de lugar. Me pregunto si estará bien mi familia y mis amigos.

-Tendré que ir a buscar a mis amigos, dije en voz baja.

-Pero primero saluda, dijo una voz detrás de mí.

En ese momento, sentí cómo si el corazón se me saliera del pecho, sintiendo como un ardor a la vez que un escalofrío recorría mi cuerpo.

-¿Q…qui…Quién eres?, grité.

-Date la vuelta, me ordenó.

Cuando lo hice, ante mí surgió una especie de masa amorfa con tres cabezas, seis piernas y seis brazos. Pero…esas cabezas… ¡Dios mío! ¡eran de mis amigos!

-¿Qué te pasa Oliver? dijiste hace un momento que querías ver a tus amigos, ¿no? Pronunciaron las tres cabezas a la vez…

¡Un momento! ¡OLIVERRRRR!

-¡Venga ya!, grité y salí corriendo.

Esa cosa empezó a perseguirme, pero no lograba perderle de vista. Estuvimos jugando a este macabro Pilla – Pilla hasta que comenzó a atardecer.

-¿Conque estabas ahí…?, dijo el monstruo.

En ese momento, volví a salir corriendo, desesperado. No había salida, solo un barranco de unos 150 metros de altura.

-¿Qué harás ahora? dijo el monstruo. Cerré y volví a abrir los ojos situándome en la camilla de un hospital.

Me encontré allí con mis padres, mi hermano pequeño y con dos doctores, uno de ellos cargando un desfibrilador. Me dijeron que había estado en coma una semana debido a que un rayo cayó en mi casa y se me derrumbó el techo encima. Me dijeron que había tenido mucha suerte y que tendría que guardar reposo. Acto seguido, les conté a mi hermano y a mis padres lo que me pasó en el sueño.

 Mi padre me dijo que en la noche que cayó un rayo en casa, él gritó la palabra rayo. Entonces, ¿¡le escuché dentro de mi coma!? Bueno, eso ya nunca lo sabremos, lo importante es que estoy bien.

Después de haber dicho a mi familia lo que me ocurrió en mi sueño y ellos contarme cómo me quedé en coma, me explicaron dos descargas. 

-Entonces, ¿cuando noté que se me salía el corazón y notaba ese ardor en el pecho, fue por el desfibrilador?, pensé casi agradeciéndolo.

-¡Menos mal!

Mis amigos me lo confirmaron. ¡Nunca me he alegrado tanto de despertarme!

Relato finalista del concurso Gran Cervantes Vegasur.

Hola a todos.  La semana pasada publiqué el relato ganador del premio gran Cervantes de nuestros alumnos de secundaria y bachillerato, y ahora me complace presentaros al relato finalista, de una alumna de tercero de ESO.
Es un relato muy bonito y seguro que os encanta…

“-¡Cape, Cape! No te acerques a nadie extraño y dale un beso a los abuelos de mi parte- me dijo mi madre.

-Sí, mamá no te preocupes.-le contesté y salí por la puerta.

 

            Esa mañana hacía mucho calor, pero era normal, estábamos en pleno agosto. Me quedaba un mes para empezar el nuevo curso y tenía ganas de hacer algo nuevo, tenía la sensación de que siempre hacía lo mismo, nunca nada diferente.

 

            Mientras iba caminando hacia la casa de mis abuelos, me vi reflejada en un cristal. Resaltaba mucho el color rojo de mi  chaqueta, era mi color preferido, conjuntaba con todo. Seguí caminado y escuché un ruido, cuando me di la vuelta, vi a una mujer, alta, de unos 50 años, pelo marrón y ojos grandes. Me estaba mirando con aire preocupado y me acerqué a preguntarle si estaba bien.

 

-Hola, ¿Estás bien?

-Mmm, ¡Uy! sí perdona, espero no haberte asustado Cape.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Perdona, lo estoy estropeando. Te voy a contar una cosa y no quiero que te asustes. ¿A ti te suena el cuento de “Pinocho” ,”Blancanives y los siete enanitos” o “El flautista de Hamelín”

-Sí

-Pues tú también eres un cuento, el de “Caperucita Roja”, yo soy el hada de Cenicienta. Os estamos explicando a todos los protagonistas de cuentos esto, porque en La Real Biblioteca de Cuentos ha habido un problema. Arturo y su espada han desaparecido. Y queremos que nos ayudéis a buscarlos.

-¿Qué?- Esta mujer estaba loca, eso era imposible. ¿No?

-Sé que es difícil de creer y que no deberías hacer caso a extraños, eso es parte de tu cuento. Pero debes de creerme, la mayoría de las personas no son malas. Detrás de ti están algunos protagonistas más, si quieres puedes acercarte a conocerlos.

 

            No debería hacerle caso, pero creo que es buena persona y si quisiera hacerme algo no se habría inventado esta historia tan poco creíble. No la creo del todo pero hay una cosa que me ha llamado la atención, y es que, me ha dicho que por eso tengo la sensación de que siempre hago lo mismo y eso es verdad. Siempre voy a casa de mis abuelos y vuelvo a la mía.

 

-Vale voy a hablar con ellos.

            A lo lejos veía a un grupo de chicas y chicos de mi edad, uno llevaba una flauta y supuse que era el Flautista de Hamelin, me acerqué y empecé a hablar con él:

-¡Hola!

-Esto es duro de asimilar ¿No? Somos partes de cuentos, es súper raro.

-Sí, sí lo es. Yo pensaba que era una persona normal y soy protagonista de un cuento. ¿Te sabes mi historia?

-Sí -me contestó y me la explicó

-Gracias, ¿Y tú, ¿cuándo te has enterado?

-Hoy, igual que tú, estamos un poco despistados. Mira ahí está Pinocho, vamos a saludarle.

 

            Nos acercamos a él y nos contó que él se dedicaba a jugar a juegos de azar en casinos pero que se le daba muy mal y siempre le pillaban. Justo cuando terminó de contarnos que había dejado de jugar, el hada empezó a hablar.

 

-A ver chicas y chicos vamos a ir a la Real Biblioteca de Cuentos para buscar a Arturo, el mundo de los cuentos se está deteriorando y tenemos que hacer que esto no pase.

 

– ¿A qué hora vamos a estar en casa? Yo tengo que estar a las 00:00 en la mía- dijo una chica de azul que supuse que sería Cenicienta.

-Bueno no os preocupéis, estaréis pronto en casa, pero tenemos que averiguar cómo-cuando dijo esto último se empezaron a escuchar murmullos.

– ¿No vamos a poder volver a nuestra casa?-se escuchó

– ¡Claro que sí, en este mundo todo es posible! – Contestó ella, aunque no muy convencida.

 

            Yo seguí hablando con Hamelín y me contó que él era un gran músico y que todos sus conciertos se llenaban de gente.

 

            Llegamos a un descampado con muchos árboles frutales y Blancanieves dijo que no le gustaban las manzanas. Desafortunadamente era  lo único que había en esos árboles.

           Yo aproveché para preguntar al hada que por qué en mi historia aparecía un lobo, no lo entendía.

-Pues verás Cape, el lobo es solamente un animal, que como a muchos niños les da miedo se usa para representar lo malo que tenemos las personas. No tiene nada que ver contigo, pero en cierto modo sí. Todos y todas tenemos que estar atentas y atentos de nuestro alrededor.

-Gracias-le contesté

 

            Dos horas después seguimos caminando, pero yo noté una sensación extraña y cuando me di la vuelta vi borroso, como si no hubiera nada, y eso era imposible, acabamos de estar allí. La gente que estaba a  mi alrededor se dio cuenta y empezamos a correr hasta llegar a un precipicio. ¡No podíamos salir de allí!

            No sabíamos qué hacer y lo único que se podía escuchar eran gritos. Pero de pronto noté un soplido en mi nuca. Cuando me di la vuelta vi que era Aladdin con su alfombra mágica.

– ¿Llego justo a tiempo no? Subíos todos yo os llevaré- Nos dijo, y le hicimos caso.

 

            Cuando llegamos a la biblioteca, un sitio enorme con billones de libros, que no pudimos tocar porque podrían alterar nuestras historias.

Nos dividimos en grupos para buscar a Arturo. Hamelín, Pinocho y yo fuimos a un jardín precioso con árboles frondosos. Aquello era como un sueño, todo era irreal. Estaba tan metida en mi mundo que no me di cuenta de que alguien me estaba chistando. Cuando lo escuché me giré para ver de dónde provenía, pero no conseguí ver nada. Así que llamé a mis compañeros y los tres nos pusimos a buscar.

 

            A lo lejos del jardín había como una pequeña habitación y era el último lugar que nos quedaba por buscar allí. Dentro había una chica rubia de estatura media, con ajos azules y llorando.

 

-Lo siento-nos dijo. Todos nos quedamos sorprendidos y ella continuó hablando – No sabía qué hacer y esta era la única manera que había de traeros a todos, quería que supierais mi historia.

– ¿Qué historia? – respondí yo

– ¿Os la puedo contar con todos los demás?, por favor.

-Claro. Pero antes tenemos que encontrar a Arturo.

-Soy yo

 

            Al llegar al salón principal, dónde había una mesa muy grande, con diez sillas, había dos o tres personas. Esperamos a que todo el mundo llegara y la chica nos empezó a contar su historia.

 

-Adelante- dijo el hada, quien aparentemente no sabía nada.

-Mmm, a ver, pues yo, yo estaba haciendo mi día normal cuando Merlín vino corriendo y me contó que mientras practicaba alguno de sus hechizos se topó con esta biblioteca e investigando vio mi historia. Que por cierto me pilló por sorpresa.

-A mí también- la sonreí

-Y en el título del libro no ponía mi nombre, que es Aura sino que ponía Arturo. Pero eso no podía pasar porque Arturo es mi hermano mellizo y la persona que desarrollaba la acción en la historia era yo.

-¿Eso es posible?- Pregunté yo -¿Cómo es posible que pasen esas cosas?

– No se me ocurrió otra cosa que desparecer para que esto se arreglara. Sé que no es la mejor idea, pero es que estaba desesperada.

-Yo no sabía nada de esto y lo siento muchísimo de verdad. – dijo el hada.

-Yo también lo siento. Siento haberos hecho perder el tiempo a todos por nada.

– ¿Pero se podrá hacer algo no?

 Todos nos quedamos callados hasta que se escuchó una voz

 

-Esperad- Esta vez era Jasmine- En nuestro cuento tenemos al genio de la lámpara y podríamos usar los 3 deseos para pedir que cambien el nombre del libro.

-Síííí- dijo Aura.

-Sí podríamos hacerlo. Pero tengo una mala noticia que daros- contestó el hada. Todos nos quedamos atentos a ver que nos decía

-No os podréis acordar de nada de esto. Como os he dicho antes el mundo se deteriora y Merlín no debió haber leído el libro y vosotros no deberíais saber que sois personajes de cuentos. Otro de esos deseos se empleará en borrar lo que hizo Merlín, con lo cual no os acordareis de nada de esto.

 

            Todos nos quedamos muy tristes, pero al fin y al cabo ya sabíamos que esto tenía que pasar. Pero en mi cabeza todavía rondaba una duda.

 

– ¿Y cómo volveremos a casa?

– ¡El tercer deseo!- contestaron todos al unísono.

 

            Tardamos media hora en despedirnos- Pero albergábamos la esperanza de volver a encontrarnos. Y la verdad que yo tenía ganas de volver a casa con mis abuelos y mis padres. Para ellos solo habrían pasado 20 minutos, pero para nosotros había sido todo el día y yo estaba muy cansada. Aunque no me acordaría de nada.

 

            Cuando llegué a casa de mis abuelos me recibieron con un gran abrazo y se les veía preocupados.

 

-Cape, has tardado más de lo normal- me dijo mi abuelo.

– ¿Sí? No me he dado cuenta, que raro- contesté.

-Nos has dado un susto muy grande, pensábamos que algún lobo te había hecho algo- dijo mi abuela.

-Pero abuela, si vivimos en la ciudad.

-Lo sé.”

 

Espero que os haya gustado. Gran trabajo por parte de esta alumna.

Alberto

Expresión escrita en primaria sobre las olimpiadas.

Hola a todos. Como ya sabréis, estamos inmersos en nuestro proyecto sobre las olimpiadas, y para la ocasión he diseñado una expresión escrita para los cursos de tercero a sexto de primaria, en los que los alumnos deberán introducir en su historia elementos del espíritu olímpico, tales como compañerismo, esfuerzo, sacrificio, juego limpio, etc.

Los chicos y chicas tienen que desarrollar el nudo y desenlace, dado que el comienzo del texto ya lo tienen. Os lo pongo a continuación para ver si os gusta.

“Javier había estado entrenando muy duro ese año. Algunos pocos elegidos del pelotón le habían hablado de lo maravilloso que era defender a su país en unos Juegos Olímpicos, por lo que le llenó de alegría cuando le comunicaron que aquel iba a ser su año.

Iba a ir de número dos del equipo, haciendo de gregario, iba a ser el ciclista encargado de acompañar a su compañero Nacho hasta los últimos kilómetros para que pudiera ganar el oro.

Miles de imágenes pasaron en unos segundos por su mente justo antes de comenzar la carrera que iba a decidir quién sería el campeón olímpico para los siguientes cuatro años.

Todo iba según el plan previsto, mediada la carrera el pelotón se fue quedando con cada vez menos corredores, dado que el equipo de Italia había puesto un ritmo endiabladamente rápido, pero no lo suficiente para dejar atrás a Javier y Nacho.

Javier recibió bidones para él y para su compañero y le estaba dando el agua a Nacho, cuando éste le dijo que acababa de empezar a dolerle la rodilla, con un dolor insoportable, por lo que a partir de ese momento Javier se convertía en el líder del equipo ciclista de España. Solo le separaban de la medalla de oro 100 kilómetros y 50 ciclistas…”

Saludos y hasta la próxima. Alberto.

Concurso literario Gran Cervantes del colegio. Relato Ganador

Hola a todos. Como bien sabéis se ha realizado entre los alumnos de secundaria  y bachillerato un concurso literario, y en la modalidad de Gran Cervantes ha resultado ganador el relato del alumno de primero de bachillerato Tytus Niewiadomski, con el título “Las Cajas”. Leedlo porque es muy bueno.

 

Las cajas

 

La vida de Luis era un auténtico infierno. Fracasó como padre en un matrimonio que nunca tuvo que haber empezado, sus supuestos “proyectitos” con lo que soñaba día y noche llevaron a la quiebra a la familia, y esta se endeudaba cada vez más, como una bola de nieve rodando por un barranco con unas buenas vistas a la pobreza máxima. Además, para variar, el trabajo al que acudía era insoportablemente deprimente y el hecho de que la custodia de su hijo, que era su única fuente de luz y alegría, pudiese ser arrebatada gracias a su mujer por un supuesto maltrato infantil que nunca ocurrió… no ayudaba nada a su estado mental. Pero todo cambió ese día, el día en el que todo se torció por completo…

La ruidosa orquesta de cláxones rebotaba en las paredes de la vieja Madrid, el día nublado solo permitía el paso a unos pocos rayos de luz, yo me encontraba embobado mirando en la lejanía a un pobre hombre vestido con ropas sucias y mugrientas rogando por unas monedas para poder comprar un poco de comida. Pronto volví a la normalidad y reanudé mi camino, ese día estaba más inspirado de lo normal. Mientras me replanteaba mi vida, una voz proveniente de un callejón invadió mi consciencia. No recuerdo muy bien lo que me decía, solo sé que me poseyó y me hizo caminar hacia ella como un egipcio hipnotiza a una cobra con su flauta. Tras unos interminables 7 metros, encontré la fuente de esa misteriosa voz, un anciano con una deslumbrante manta roja sobre él. Estaba sentado con las piernas cruzadas mirando pacientemente a la pared que tenía justo al frente, ignorando mi presencia totalmente. Pero eso no era todo, una torre enorme de cajas de cartón inexplicablemente limpias se encontraba bajo sus pies. Nada tenía sentido. Mis limitados conocimientos lingüísticos identificaron el latín de las palabras del anciano. Sus ojos sin vida me fijaron y empezó a susurrar cosas mientras su tono de voz empezó a subir hasta el punto en el que su boca se empezó a llenar de sangre. Mi cuerpo estaba paralizado, algo me impedía moverme. De pronto, su preciosa manta empezó a arder y con ella el hombre y todas las cajas. El anciano empezó a agonizar de dolor mientras anclaba la vista en mí. Al rato, sus llantos desaparecieron dejando detrás de sí una mancha de ceniza. Hui de ese callejón todo lo rápido que pude.

No le intenté buscar mucho el sentido a lo que acabo de pasar; pero las voces de aquel hombre se repetían sin cesar en mi mente. Al volver a mi piso me encontré una caja de cartón idéntica a la del callejón, postrada en mi puerta. Mi corazón se aceleró. Mi agitado pulso cogió un cuchillo y cortó la cinta que rodeaba la caja para permitirme ver la que contenía esta…Y recordé con un suspiro y pasándome el brazo por la frente quitándome el sudor que hace una semana pedí unas mascarillas negras que iban a conjunto con mi traje, y me reí. Esa noche no pude descansar, cada vez que cerraba los ojos veía a el pobre anciano muriendo de sufrimiento al ser devorado por las llamas.

 

A la mañana siguiente el casero me despertó aporreando la puerta, exigiendo el dinero del alquiler, ya le tenía cabreado porque no había podido pagar los dos meses anteriores, así que ya no tenía excusa. Como no tenía dinero, tuve que regalarle el reloj Rolex que heredé de mi padre, valorado en 640 euros. Fue una gran pérdida sentimental, pero era necesaria. A los dos minutos, unos sutiles toques sonaron en mi puerta, al abrirla, me encontré otra caja, pero ni rastro de ningún repartidor. No recordé haber pedido nada por internet, así que comprobé la dirección y verdaderamente estaba escrita la mía. Un escalofrío recorrió mi cuerpo recordando el traumatizante suceso del día anterior. Me dispuse a abrirla. No me lo podía creer…una réplica del reloj que acababa de regalar al casero se encontraba ahí, en la caja. Mi mente se inundó de preguntas: ¿Tenía esto algo que ver con lo de ayer? ¿Hasta dónde puedo llegar con esto?, no pude responder a ninguna.

Mi mujer…perdón. Mi ex mujer me llamó esa tarde para recordarme la reunión con el abogado para hacer oficial nuestro divorcio y dejar claro quién poseería la custodia del niño. Al llegar a la reunión mis ojos se volvieron llorosos al contemplar a mi hijo correr hacia mí gritando y extendiendo los brazos para abrazarme. Pero todo se derrumbó cuando el abogado me comunicó que no podía tener la opción de ver ni cuidar a mi hijo por la denuncia de maltrato que recibí y por la falta de dinero. Todo por lo que vivía ya no estaba…Desamparado, me dispuse a volver a mi hogar.

Al volver a mi piso me encontré con otra caja en la entrada, la metí adentro para abrirla en otro momento. Lo primero que hice fue intentar olvidar con un poco de alcohol…dos botellas de vino. Mientras me ahogaba en mi deprimente vida recordé la caja de la entrada. Al abrirla encontré envuelta en cartón una pistola Glock-19 con un set de balas. Todo estaba en silencio mientras miraba en detalle el arma de fuego que inexplicablemente había llegado hasta ahí. Muchos pensamientos vagaron por mi cabeza al tener la pistola en mis manos: El sentido de mi vida, la ira y las ganas de venganza que tenía hacia mi ex mujer…” Con esto puedo conseguir lo que quiera”- dije. Rápidamente, mi sentido común rechazo esas terroríficas ideas y me obligue a ir a comisaría a la mañana siguiente a devolver el arma. Y eso hice.

La tristeza invadía mi cuerpo como un tumor maligno. No había un momento en todo el día que olvidase las risas de mi hijo. Cuando volví al trabajo mi jefe me llamó a su despacho. Todos mis compañeros me miraban fríamente y susurraban a mis espaldas. “A llegado a mis oídos que has sido denunciado por maltrato infantil” el ambiente se volvió frío y la mirada de mi superior amenazaba con matarme a puñetazos o algo peor, me despedí – “Estás despedido, no puedes trabajar ni un solo día más en esta empresa”.

Todo estaba en silencio. Salí a la calle para asimilar lo que acababa de pasar. Los cláxones de los coches, el hombre rogando por comida, las gotas de lluvia…no se oía nada.

 

No tenía motivos por los que vivir. Entré por última vez a mi piso, donde me encontré otra caja. Dentro de ella se encontraba una manta roja, la misma manta roja que tiempo atrás llevaba ese misterioso anciano. Al poco tiempo, me echaron del piso por no poder pagarlo y me fui a la calle. Ahí encontré un callejón donde resguardarme del frío con mi manta. Esperé… esperé sentado con las piernas cruzadas, mirando pacientemente a la pared que tenía en frente. Esperé… a que mi destino se cumpliese.

 

Fin.

 

Como podéis comprobar, tenenos con Tytus un gran escritor en ciernes.

Saludos a todos. Alberto.

 

Alumnas de primaria leen un cuento en infantil.

Hola a tod@s. Esta mañana, tres alumnas de sexto de primaria han pasado por las clases de infantil para leer un cuento a los más pequeños. El cuento se llama “La brujita Lili”.

Ha sido muy emotivo, lo han hecho muy bien y los niños y niñas de infantil han escuchado muy atentos el cuento y les ha gustado mucho. Posteriormente se han repartido dibujos para colorear, cosa que les encanta, por lo que la felicidad ha sido doble.

Desde aquí sólo me queda aplaudir esta preciosa iniciativa, esperando que no sea la última visita de este curso.

 

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

 

Lectura de quinto de primaria con la tablet.

Hola de nuevo a tod@s.

Para comenzar este nuevo curso 2019-2020, quiero informar a los padres y madres de nuestros alumnos acerca de los libros de lectura que vamos a leer en este primer trimestre a través en la aplicación de la tablet ta-tum.

Los alumnos de quinto de primaria van a leer el divertido libro “Que vienen los marcianos” del autor leonés David Fernández Sifres.

En estas primeras clases hemos presentado la aplicación, que convierte la tablet en un libro electrónico. Los chicos y chicas ya han podido descargar el libro y empezar a trastear con la aplicación para acostumbrarse a ella, así como la plataforma en la cual van a realizar todas las actividades

Aquí os pongo una imagen de la aplicación de lectura ta-tum.

Los lectores se convierte en investigadores, de manera que los alumnos y alumnas a la vez que van a ir leyendo, van a tener que realizar pesquisas o actividades que les vamos ir poniendo paulatinamente para la resolución del caso, de manera que van a ir leyendo en casa y haciendo las pesquisas, unas veces en casa y otras en las sesiones de biblioteca.

Estoy seguro que nuestros niños y niñas de quinto de primaria lo van a hacer genial y resolverán el caso sin problemas.

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

 

 

Hacemos nuestros pasaportes de lectura para el verano.

Hola a todos,

Hemos aprovechado que tenemos las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina para realizar una manualidad en la sesión de biblioteca. Se trata de realizar un pasaporte para apuntar los libros leídos por los alumnos durante todo el verano. Es una divertida manera de que los niños y niñas del colegio entiendan que durante las vacaciones de verano tenemos que leer para no perder el ritmo de lectura ganado durante el curso y para continuar disfrutando con la lectura.

Paso a contaros los sencillos pasos para realizar estos pasaportes:

Entregamos a los alumnos unas cartulinas alargadas de 25 x 10 cms. aproximadamente. A continuación les enseñamos a realizar un tríptico con ella. Una vez hechas las dobleces, pasamos a realizar la portada. Yo he confeccionado una con mis datos para que les sirva de guía. En ella ponemos el sello del colegio y escribimos con rotulador “Pasaporte de lecturas de verano 2019” . También apuntamos el nombre y dejamos un hueco para que los niños y niñas puedan realizar un pequeño dibujo de su sitio favorito para leer en verano. En mi caso, he hecho un sencillo dibujo de la playa.

Una vez hecha la portada del dibujo, le damos la vuelta y confeccionamos una pequeña ficha técnica, donde los niños realizan una pequeña caricatura de ellos mismos y vuelven a apuntar su nombre y su curso. Debajo de todo esto, apuntamos los libros favoritos que han leído con anterioridad (En mi caso: “It”, “Los Pilares de la Tierra”, “El médico” y “Juego de Tronos”.)

Debajo de los libros favoritos, añadimos nuestros tipos de lecturas preferidos, donde podemos incluir libros de aventuras, de misterio, de miedo, de fantasía, de espías, policíacos, de animales, etc.

Una vez realizada la ficha técnica, pasamos a rellenar el espacio para poner los libros durante el verano. En mi ficha he puesto cinco por delante y otros cinco por detrás para que el pasaporte se vea claro y limpio, aunque muchos de los alumnos prefieren poner más.

Durante la explicación incidimos en la importancia de llevarnos el pasaporte a todos los viajes y destinos de vacaciones, para así poder apuntar el título del libro nada más acabarlo.

Espero que os haya gustado, así como espero ver muchos pasaportes rellenos con un montón de libros leídos por nuestros jóvenes lectores a la vuelta de vacaciones.

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

 

Escribimos nuestro “Elige tu propia aventura”. Libro de aventuras de 5º C

Hola a tod@s.

La semana pasada os informé de la actividad que estamos haciendo con nuestros chicos y chicas de quinto de primaria de escribir nuestros propios libros del estilo “Elige tu propia aventura”. Hubo dos clases que eligieron aventura de terror. En el caso de 5ªC eligieron realizar un libro de aventuras.

Para ello tuve que escribir el principio del libro. El resultado fue este:

Historia de Aventuras.

Eres un joven científico. Te graduaste brillantemente en Física nuclear hace ya unos cuantos años y hace un tiempo que trabajas en un departamento secreto del gobierno que ha reclutado a los mejores científicos del país. Sois un grupo reducido de investigadores que estáis inmersos en un proyecto ultra secreto que intenta fabricar una máquina del tiempo en unas instalaciones secretas cerca de la costa. Es tan secreto que no conoces los nombres reales de los demás integrantes del grupo, os han puesto un nombre ficticio a cada uno. A ti te han asignado el nombre de “Alex”, y trabajas codo con codo con otra joven científica cuyo nombre asignado es “Carol”. El grupo lo completan tres científicos más de cincuenta años que intentan dejaros los trabajos más fáciles y se creen mejor que los demás. La jefa “Adriana” es la científica más inteligente y capaz que has visto en tu vida y es una gran coordinadora de equipo.

Juntos lleváis más de un año en ese proyecto y estáis realizando muy buenos progresos, pero todavía no habéis dado con la tecla definitiva. Desde las altas esferas del departamento os están metiendo prisa a vuestro equipo. Lamentablemente llega el verano y “Carol” y tu os vais de vacaciones sin poder hacer avances importantes.

Pasas las merecidas vacaciones de tres semanas en la playa, donde has podido desconectar completamente. A la vuelta de vacaciones, en el primer día de trabajo, cuando apenas has entrado en el laboratorio y te has encontrado con “Carol” que estaba encendiendo su ordenador portátil, entra por la puerta “Adriana”, tu jefa, muy nerviosa.

“Adriana” os cuenta de manera atropellada que no se tomó sus tres semanas de vacaciones y que se quedó trabajando en el laboratorio, de manera que ha podido avanzar mucho en el proyecto. Trabajó tanto y estuvo tantas horas diarias en el laboratorio que ha logrado hacer avances con los neutrones y protones, de manera que ha logrado hacer viajar en el tiempo un minuto a un ratón de laboratorio.

“Carol” y tú no os lo podéis creer. De ser cierto y si hacéis un viaje en el tiempo con un ser humano va a ser el acontecimiento científico más importante de la Historia.

“Adriana” os cuenta que todavía está todo en fase de pruebas y que hay que seguir haciendo muchos experimentos con los ratones, puesto que hay mucho desfase en el tiempo del viaje. Os explica que las pruebas que ha realizado, siempre han sido hacia delante en el tiempo, puesto que se trata de ratones, no de humanos, quienes sí podrían atestiguar haber viajado hacia atrás en el tiempo una vez hubieran vuelto de su viaje.

El mayor problema es que si programas el viaje para un minuto, el ratón nunca está viajando ese minuto, sino que a veces viaja sólo unos segundos y otras veces aparece varias horas más tarde. “Adriana” dice que todos los esfuerzos se tienen que centrar en averiguar por qué existe esa diferencia de tiempo.

Tanto “Carol” como tú os quedáis completamente alucinados. Ya estáis deseando que os explique todos los avances y cómo funciona la máquina. Estás deseando meter a un ratón y apretar tú el botón, cosa que “Adriana” no os dejaría hacer si no está ella presente supervisando todo.

Semanas después, una vez habéis hecho varios ensayos y ya sabéis cómo funciona la máquina del tiempo, Durante un almuerzo, cuando estás sólo con “Carol” comentas la posibilidad de intentar hacer una prueba sin que vuestra jefa “Adriana” se entere. Ella se muestra entusiasmada y quedáis en reuniros esa misma noche a las diez de la noche, hora en la que ya no queda nadie en el laboratorio.

Dicho y hecho, a las diez de la noche os encontráis “Carol” y tú delante de la máquina. “Carol” comenta que está convencida de que si intentáis hacer un viaje hacia el pasado, la máquina funcionaría, pero como “Adriana” no se ha atrevido a realizar ninguna prueba con humanos, no podéis demostrarlo. Comentas que tú también estás convencido y que llevas una semana pensando en el tema, aunque también sería muy interesante para un científico intentar hacer un viaje para conocer cómo va a ser la vida y la ciencia en el futuro.

Estás haciendo las últimas comprobaciones, ahora tenéis que pensar hacia qué época queréis viajar, si hacia el pasado unos muchos años, o bien sólo unos cuantos años por si no funcionara bien del todo. También podéis ir hacia el futuro unos cien o doscientos años para ver cómo va a ser todo.

Dado que vais a entrar los dos en la máquina, debéis decidir entre los dos a qué época viajar.

Si decidís viajar muchos años hacia el pasado, pasa a la página XXX (Historia de viajero explorador).

Si queréis viajar sólo unos años hacia atrás, pasa a la página XXX (Historia de piratas).

Si bien decidís viajar hacia el futuro, pasa a la página XXX (Historia de Nave espacial).

Ya os contaré los resultados. Seguro que nos va a encantar a todos.

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.

Escribimos nuestros propios “Elige tu propia aventura”

Hola a tod@s,

Me complace anunciaros la aventura en la que nos acabamos de embarcar junto con los alumnos de quinto de primaria. Vamos a crear nuestro propio libro al más puro estilo de “Elige tu propia aventura”.

Hemos dejado que elijan entre historia de miedo o libro de aventuras y dos de los grupos han elegido historia de miedo, mientras que el tercero ha apostado por las aventuras. El comienzo del libro lo escribo yo y los niños empiezan su relato con algo que le sucede al personaje.

Os pongo el comienzo del libro de la historia de terror:

Volver a casa después de unas merecidas vacaciones esquiando en la montaña siempre es especial. Dentro de unos días  tendrás que ir a trabajar y eso te va a poner de mal humor, pero reencontrarte con tus amigos y tu familia hará que no sea tan trágico.

Llevas conduciendo demasiadas horas y todavía te quedan cincuenta kilómetros para llegar a casa; quizá deberías hacer una parada para estirar las piernas y repostar gasolina en el próximo desvío, pero si consigues no dormirte y mantenerte alerta al volante, en algo más de media hora por fin habrás llegado a tu pueblo.

Fuera hace frío, el termómetro ya ha bajado a dos grados bajo cero y en el cristal de la vieja camioneta que te ha dejado tu padre empiezan a caer finos copos de nieve. Demasiado finos como para darle importancia. Llevas toda la vida viendo a tus padres conducir con mucha más nieve y nunca ha pasado nada digno de mención, por lo que decides seguir conduciendo aunque empiece a anochecer.

Te metes en el túnel que atraviesa las montañas bien conocidas por todo el mundo en la zona. Es un túnel largo, de más de dos kilómetros, y esperas que, al salir, al otro lado de la montaña haya dejado de nevar. Tarareas una vieja canción de rock que suena en la radio justo cuando sales del túnel y compruebas que lejos de dejar de nevar, en esta parte de la montaña está nevando mucho más, aunque todavía la nieve no está cuajando en la carretera.

Bueno, no pasa nada, piensas. Esta camioneta tiene tracción a las cuatro ruedas y en el caso de que la nieve empiece a cuajar con ir un poco más despacio bastará para poder llegar a casa sano y salvo. Para colmo, la neblina ha empezado a bajar y tienes menos visibilidad, por lo que tendrás que ir más despacio, pero estás convencido de que no tendrás ningún percance.

Miras la aguja de la gasolina, que indica que todavía te queda suficiente para llegar, por lo que dejas de preocuparte. Así, disfrutando de la buena música sigues unos cuantos kilómetros cuando de repente te metes en un banco de niebla. El banco de niebla más denso que has visto jamás. Los faros iluminan poco más de dos metros la carretera, por lo que extremas las precauciones y reduces la velocidad a 20 kilómetros por hora como te enseñaron en la auto-escuela.

A los dos minutos la niebla hace imposible la conducción cuando, de pronto, ves un cartel de un merendero, decides echarte un lado y parar para pensar bien qué debes hacer. Sopesas las posibilidades, pudiendo continuar conduciendo a muy poca velocidad aún a riesgo de poder tener algún susto en una carretera con tantas curvas, aparcar y esperar a que se disipe la niebla  o ponerte el chaleco reflectante y continuar a pie, puesto que hace unos minutos has visto un cartel anunciando un pueblo a escasos tres kilómetros.

Debes decidirte antes de que anochezca del todo y no veas absolutamente nada con esa extraña niebla…

A continuación, el grupo que elige seguir conduciendo tiene que empezar a escribir una historia con vampiros. El personaje más adelante tendrá que elegir huir hacia un castillo, un bosque o un pueblo, y en cada una de las tres opciones tiene que tener un final bueno, uno regular y otro malo o trágico.

Otro grupo tiene que escribir la historia en la que el personaje decide aparcar en el merendero, y ahí empieza una historia de hombres lobo, escapando a un bosque, un pueblo o una ciudad, cada uno con los finales descritos antes.

El último grupo tiene que escribir la historia en la que el personaje continúa a pie por la carretera, donde será atacado por unos mutantes, con tres historias: Una bestia o monstruo, una criatura invisible y un villano. Cada uno de ellos tendrá que contar con los tres finales igual que los otros grupos.

Los alumnos tienen que ir escribiendo en la tablet de uno de ellos, que luego enviará por correo a los demás integrantes del grupo.

Cuando tengan las historias terminadas, uniremos cada historia y finalmente se hará un libro encuadernado que quedará a disposición de todos los alumnos del cole.

Espero que os haya gustado la idea tanto como a los chicos y chicas de quinto de primaria. Otro día publico el comienzo de la historia de aventuras.

Saludos y nos vemos en la biblioteca. Alberto.